En la Europa de los recortes, la austeridad y la recesión de los derechos hay quien sigue haciendo aportaciones positivas. Bélgica es uno de los estados de la Unión Europea que sigue avanzando en los derechos de las personas LGTB. Según el índice del Arco Iris que elabora ILGA-Europa -en su actualización de mayo de 2012-, Bélgica es uno de los estados con una puntuación más alta en cuanto a derechos del colectivo LGTB -junto con Alemania , Países Bajos, Estado español y Gran Bretaña-.

Las políticas LGTB en Bélgica han sido avanzadas desde que en 1792 se despenalizó la homosexualidad. En 2003 se aprobó el matrimonio igualitario, siendo el segundo país del mundo en hacerlo, aunque no fue hasta 2006 que se reconoció la plenitud de derechos con la aprobación de la adopción por parte de parejas de lesbianas y gays.

Actualmente el Gobierno federal ha presentado un plan de acción de lucha contra la homofobia que también quiere comprometer las 3 comunidades federadas. El Ministerio de Interior e Igualdad, liderado por Joëlle Milquet -también Presidenta del Centro Democrático Humanista, un partido de tendencia demócrata-cristiana- es el encargado de coordinar el plan establecido en la sensibilización, la prevención, la mejora de los procesos judiciales y el refuerzo de la legislación antidiscriminatoria como ejes fundamentales de acción.

Ya el pasado mes de julio el Parlamento reformó la legislación y endurecer las penas por crímenes homófobos y de discriminación sexual, elevando las penas hasta la cadena perpetua. Esta reforma ya fue el anuncio del plan que ahora aprueba el gobierno federal.

Aunque siempre ha sido una sociedad que ha presumido de tolerante -de hecho el primer ministro belga Elio di Rupo, presumió de marca belga en la lucha por la igualdad durante la presentación del plan- se han registrado ataques homófobos de consideración hecho que se ha considerado un aumento de la homofobia aunque algunas entidades LGTB han considerado que era una expresión visible de lo que siempre había sucedido. Algunas cifras consideran que una cuarta parte del colectivo LGTB ha sufrido violencia física y casi el 50% algún tipo de agresión verbal o simbólica.

Sin embargo, en la misma Bélgica Federal, en la ciudad de Amberes el alcalde Bart de Wever -de Nueva Alianza Flamenca, el partido más votado en Bélgica en el año 2010 de tendencia liberal y nacionalista flamenco- ha aprobado una normativa interna en el Ayuntamiento, en la que prohíbe que los funcionarios y funcionarias que están en atención al público muestren claramente su orientación sexual con respecto a la indumentaria. Aunque ha defendido que no es una medida homófoba sino de respeto a la diversidad de creencias de las personas a las que deben atender.