Rosa Almirall es doctora en ginecología y obstetricia, militante feminista en los años 80, y además sexóloga. También es en este momento la directora de los Servicios de Ginecología de Atención primaria del Instituto Catalán de Salud y creó el servicio Trànsit de promoción de la salud de las personas trans* dentro de la sanidad pública, y que da atención a todas las personas con identidades no normativas que se acercan de toda Catalunya.
La Rosa Almirall ya estuvo en el primer centro de Planifiación Familiar de Barcelona y también ha estado muy implicada en la lucha feminista.

Un servicio que básicamente que valida a la persona en la situación que esté, es decir que no hay ninguna prueba diagnóstica ni ninguna prueba psicológica o psiquiátrica que pueda definir a una persona, sólo lo que es la propia vivencia de la persona y cómo se define.

La iniciativa, muy inicialmente, era simplemente crear una consulta respetuosa hacia personas con cuerpos diversos y que no se siente ni discriminadas, ni rechazadas, es decir, una consulta amable para poder hacer lo que la Rosa ya hacía como ginecóloga pero aplicado a personas tanto con cuerpos diversos como incluso con orientaciones sexuales no normativas.

También hemos hablado con el Kenzo Marín, que es una persona trans* que asistió al servicio y luego comenzó a trabajar.

El servicio Trànsit se encuentra actualmente en el CAP de de Numància de Barcelona aunque comenzó en el centro de Manso. Muchas personas usuarias que han pasado por Trànsit han creado una Red de Iguales de voluntariado para acompañar y apoyar a personas a acudir al servicio.

Trànsit tiene importantes aliados en la administración: el ICS, el área LGTBI de la Generalitat y la Conselleria de Salud que consideró Trànsit la puerta de entrada a la salud de las personas trans. Han venido a conocer el modelo desde Baleares, Dinamarca y Australia.