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El Espacio de Familias Trans es un punto de encuentro y apoyo para familiares o personas del entorno de personas trans con sede en la ciudad de Barcelona. La idea de crear este espacio se dio a raíz de participar en el Espai Obert Trans Intersex de Barcelona

Este espacio se creó en 2008 cuando un grupo de personas trans pensó que era importante que hubiera espacios para que las personas con diversidad de genero se encontraran, compartiendo experiencias e hicieran red.
Desde entonces los encuentros se han ido realizando mensualmente y actualmente el Espai Trans es uno de los pocos lugares de encuentro trans que existen en la ciudad y en Catalunya.

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Ya no será necesario acreditar un trastorno psiquiátrico para someterse a un cambio de sexo, las personas trans * han dejado de ser consideradas enfermas en Cataluña. Así lo ha anunciado el consejero de Salud, Antoni Comín, en la presentación de un innovador modelo de atención de la salud de las personas transexuales, sin precedentes en Europa, que termina con la exigencia de un diagnóstico psiquiátrico de disforia de género para iniciar tratamiento hormonal y acceder a la intervención quirúrgica de cambio de sexo. El nuevo modelo aborda la asistencia del colectivo trans desde el punto de vista de los derechos humanos, y no de la enfermedad psiquiátrica.

El nuevo modelo aparta la Unidad de Identidad de Género (UIG) del Hospital Clínico como centro de referencia, muy criticado por el colectivo transexual, y lo traslada al centro Tráfico, situado en el ambulatorio de Manso de Barcelona, que será la puerta de entrada y acompañamiento para todas las personas trans que quieran iniciar el tratamiento y el que se encargará de darle una visión integral.

El director del Hospital Clínico, Josep Maria Campistol, pidió disculpas al colectivo de personas trans * si se ha sentido maltratado por el Hospital Clínico y se mostró partidario de cambiar el modelo al actual. Comín ha asegurado que ningún transexual será tratado donde él o ella no quiera y la UIG no formará parte de su proceso si no quiere.

El pasado 2 de octubre se conmemoraron los dos años de la ley 11/2014 para garantizar los derechos de lesbianas, gais, bisexuales, transgéneros e intersexuales y para erradicar la homofobia, la bifobia y la transfobia. Dos años de una ley pionera en el reconocimiento de derechos pero también en la lucha contra las discriminaciones.

La ley recoge derechos básicos de las personas LGTBI, derechos que forman parte de los derechos humanos básicos para la vida digna, son derechos que deben ser para todos y todas y, por tanto, que todos y todas debemos defender. Para el Gobierno de la Generalitat uno de los objetivos de la ley es poner en la agenda política y el imaginario social el derecho a la diversidad sexual y hacer que los derechos de las personas LGBTI sean sencillamente derechos humanos defendidos por el conjunto de la ciudadanía y no sólo por los colectivos implicados.

A dos años de la ley aún tenemos mucho trabajo, muchos retos pendientes pero se han desarrollado, y se están desarrollando, las bases para que sea una ley efectiva. A estas alturas se está cerrando el decreto que dará paso a un nuevo reglamento del Consejo Nacional y se está trabajando con diferentes juristas sobre el modelo de intervención y sanción de actos LGTBIfobos, pero si bien estos temas son importantes y centrales , en los últimos dos años se han llevado a cabo acciones que ponen en marcha la ley de forma tangible.

Para asegurar el deber de intervención, que prevé la ley, en casos de discriminación LGTBIfoba hay sensibilización, información sobre la ley y formación a todas las trabajadoras y trabajadores de las administraciones públicas. Lo hemos hecho desde la Escuela Administración Pública de Catalunya y también dirigida a colectivos específicos (profesionales de la residencias de personas ancianas, para profesorado de los centros educativos de Catalunya, las oficinas de atención al público del Departamento de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias, por poner algunos ejemplos) en todo el territorio de Catalunya, así como desde la Escuela de Policía de Catalunya para Policías Locales y Mossos e iniciamos una formación on line a las empresas para incluir la perspectiva LGBTI.

En el ejercicio efectivo de los derechos, estamos desplegando todas aquellas cuestiones que no por pequeñas dejan de ser importantes porque facilitan la vida cotidiana de las personas que por tener una orientación sexual o identidad de género diferente a la socialmente predominante o normativa encuentran muchos obstáculos. Algunos ejemplos serían: Protocolo con el Departamento de Salud para el cambio de Tarjetas Sanitarias con el nombre sentido; Adaptación de los centros sanitarios a la realidad de las personas Trans.; Protocolo con los Departamento de Cultura para el cambio de Carnés de Bibliotecas y otros carnés vinculados para el reconocimiento del nombre sentido; Despliegue del Servicio de Atención Integral al Territorio; protocolo específico para menores víctimas de bullying LGTBIfóbico; Protocolo para la reproducción asistida a mujeres lesbianas o sin pareja; Inclusión de la diversidad sexual dentro de los protocolos de prevención del acoso laboral … podríamos hacer un listado interminable y no haríamos visibles todas las acciones llevadas a cabo, pero hay que destacar, y reconocer, que aún nos queda mucho por hacer.

Lo que más preocupa, de forma urgente, a muchas entidades son las agresiones lgtbifóbicas. Se han hecho bastantes actuaciones en este sentido y hay que decir que no siempre es fácil adoptar medidas administrativas, aunque ya se ha hecho efectiva la primera sanción por insultos homófobos. Hay que seguir dotándonos de herramientas y metodología que permita mayor agilidad en la tramitación e instrucción de cada denuncia. Cabe decir, sin embargo, que es imprescindible que las denuncias lleguen. En este sentido, hemos iniciado una campaña informativa sobre la ley para que se conozca y se denuncie, que ninguna forma de agresión o comportamiento contra las personas pueda quedar impune o invisible.

Campañas como la del 012 en televisiones y radios: emisión del spot en horario punta, un programa específico en la red de televisiones locales o la misma publicación Ley 11/2014 en papel son medidas necesarias para la visibilidad, la aplicación y la efectividad de la ley. Una ley de defensa de los derechos del colectivo LGTBI pero una ley que debe ser de todos y todas. ¡Por muchos años!

 

Mireia Mata Solsona es Directora General de Igualtat de la Generalitat de Catalunya

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NOTA DE PRENSA

La consejera Bassa destacó que la sanción tiene un gran simbolismo, porque pone de manifiesto la tolerancia cero con las conductas contra el colectivo LGTBI

El Departamento recibe 81 denuncias desde que se aprobó la ley contra la LGTBIfòbia hace 2 años

La consejera de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias, Dolors Bassa, ha anunciado que se ha hecho efectivo el pago de la primera sanción por vulneración de los derechos de las personas LGTBI, según el procedimiento que regula la Ley 11/2014, para garantizar los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros e intersexuales y para erradicar la homofobia, la bifobia y la transfobia. Los hechos sancionados son los insultos homófobos a un trabajador de un centro residencial para personas mayores que tuvieron lugar el pasado marzo. La consejera ha destacado que “la sanción se ha podido instrumentar gracias a la valentía de la víctima, que lo denunció, y de las personas que fueron testigo”. La persona víctima fue increpada y menospreciada por su orientación y por este motivo el infractor ha sido penada con una sanción de 300 €.
 
“Esto significa un paso adelante en la lucha por los derechos del colectivo LGTBI. Es importante que se sancione ya que significa que en Catalunya no aceptamos ninguna forma de agresión o comportamiento contra las personas “, remachó la consejera, que ha alentado a denunciar cualquier vulneración de los derechos del colectivo. Baja aseguró que “más allá del importe, la sanción tiene un gran simbolismo, porque deja clara la voluntad del Gobierno y de nuestra sociedad de la tolerancia cero con cualquier vulneración, penal o administrativa, por motivo de homofobia, lesbofobia , bifobia o transfobia “.
 
Dolors Bassa ha recordado que “la Ley 11/2014 es positiva, propositiva y quiere garantizar los derechos de LGTBI, pero también se dotó, entre otras cosas, de un régimen de sanciones administrativas para perseguir aquellas conductas LGTBIfobes no contempladas en el código Penal y que son formas de discriminación que se producen de forma cotidiana “.
 
Desde que se aprobó la ley en octubre de 2014 hasta el primer semestre de 2016, se han denunciado 81 hechos en el Área para la igualdad de trato y no discriminación de personas LGTBI. 67 se refieren a insultos (34 insultos en persona, 16 a través de las redes y 17 en otros medios), 5 se trata de amenazas y 5 más por agresiones. De estos hechos denunciados, se han abierto 32 expedientes administrativos, el resto han sido derivados a la vía penal o laboral o bien quedaban fuera del ámbito competencial de la Generalitat. Además del régimen sancionador, la Dirección General de Igualdad también contempla medidas pedagógicas, de formación o de mediación para abordar estos casos.
 
Aparte de las denuncias, se han atendido 140 notificaciones de vulneraciones de derechos recogidos en la Ley durante estos dos años, y cientos de consultas en el teléfono 012.
 
La ley establece que puede denunciar cualquier persona que por ser LGTBI sufra situaciones de violencia verbal; expresiones vejatorias; acciones de aislamiento, rechazo o desprecio público, notorio y explícito; exclusión; discriminación o acoso en el ámbito laboral o escolar, o limitación de acceso a espacios públicos o privados. La consejera también ha apelado a la responsabilidad del conjunto de la ciudadanía a denunciar cualquier acción de discriminación ya sea simbología LGTBIfoba, mensajes intimidatorios en las redes sociales, expresiones discriminatorias en el ámbito social, comunicativo … o cualquier tipo de agresión, insulto, amenaza, chantaje, incitación a la violencia o la discriminación.
 
La consejera ha recordado también que por primera vez la Generalitat se presenta como acusación popular contra el vecino de Mataró acusado de amenazar el colectivo LGTBI.

Reflexiones cocidas a fuego lento después de los hechos de Orlando

El mes de Junio ​​tiene mucho peso simbólico para las personas LGTB. Hace tiempo que se instauró como el mes para salir a las calles y luchar por nosotros y nosotras. Este año, a este mes de junio se le ha añadido otra fecha que nos debe hacer reflexionar, luchar y salir a la calle por igual: el 12 de Junio. Ya ha pasado tiempo, lo suficiente para que pasara gran parte de la atención mediática. Lo suficiente para poder pararnos a pensar y ver qué podemos aprender de lo ocurrido en Orlando.

A pesar del sufrimiento de los primeros días por recibir una lluvia bestial de islamofobia por parte de personas cercanas, quedé gratamente sorprendido de la reacción de mi entorno, debe ser que con las experiencias pasadas (París, Bruselas …) ya tengo las redes sociales netas de alocados.

Quien no falló fueron los medios que rápidamente olvidaron quien había muerto y se fijaron en quien los había asesinado. La homofobia desapareció de sus discursos para ser sustituida por otras palabras, siempre haciendo referencia a la religión de Omar Mateen. Aún así mi timeline estaba lleno de gente LGTBQIA+ de todas partes recordando que lo que había matado a todas aquellas personas no era una religión, sino la LGTBfobia. Por desgracia la mayoría de ellas olvidaban que el racismo también jugó un papel clave aquella noche, dado que casi todas las muertas eran latinoamericanas.

Quizás Orlando es el detonante que necesitamos para terminar de abrir los ojos y que las personas que trabajamos por la diversidad de orientaciones sexuales e identidades y expresiones de género nos posicionamos claramente como antirracistas, en contra de la islamofobia y de la islamofobia de género en particular. Las razones que os propongo son las siguientes:

Pienso que es importante pararse a pensar que los medios han olvidado tan rápidamente de la clarísima homofobia y el racismo que hay tras los hechos de Orlando. Y porque nosotros y nosotras hemos pasado por alto el factor racial. Es importante recordar que unas semanas antes había habido un ataque muy similar a otra discoteca gay en México. No oímos nada de esta porque quien llevó a cabo la matanza no fue reconocido como musulmán. No oímos nada de esta para que nuestras muertes no eran la parte importante, no lo son, sólo lo era quien nos había matado. Porque siempre hay unas muertes que valen más que otras y no nos equivocamos: nosotras acostumbramos a estar en el lado menos valioso.

La respuesta internacional a la matanza de Orlando responde a un proceso de criminalización del islam. Un proceso al que no le interesan las declaraciones de la gente cercana a Omar Mateen que lo describen como homófobo, machista, y como poco religioso. Un proceso al que tampoco le ha interesado pensar en esa gente que afirma que Omar en realidad era homosexual, o que frecuentaba el club que atacó y que el ataque de Orlando fue en gran parte una represalia causada por una fuerte homofobia interna. A este proceso tampoco le interesa reflexionar que parte de esta homofobia se genera porque ellos están ayudando a seguir vendiendo el Islam y la homosexualidad como categorías opuestas.

A los intereses (por ambos lados) que hay detrás de todo lo que está pasando no les interesa la existencia del Islam queer, no reconocerán nunca el feminismo islámico, ni las lecturas poscoloniales del Islam. Ambos polos, tanto el de las personas musulmanas más integristas como aquellas que quieren situar el Islam como enemigo, les interesa promover una visión cerrada y excluyente del Islam.

Aquellas que luchamos para poder existir desde la diferencia debemos unirnos para detener la violencia. Debemos unirnos para mostrar que eso que dicen no es cierto, que existen personas muy diversas: musulmanas y homosexuales, feministas que llevan hijab (el velo), musulmanas que no llevan, mujeres trans que llevan hijab e incluso niqab (el velo que cubre la cara), y personas musulmanas heterosexuales y cisgénero que nos apoyan sin rodeos y acogen la diversidad al igual que otras personas heterosexuales y cisgénero que no sean musulmanas.

Debemos unirnos porque nos están utilizando los unos contra los otros. Porque es desde dentro de las religiones que podremos combatir el machismo y la homofobia que encontramos, que se corresponden al machismo y la homofobia de las sociedades en las que vivimos. Debemos unirnos porque hace tiempo que disfrazan de feminismo el odio hacia las mujeres musulmanas, porque instrumentalizan las luchas y políticas LGBT para promover el racismo, para polarizarnos y aislarnos tanto como puedan, para continuar olvidando y negando todas aquellas personas racializadas y lgtb. Para continuar asesinándonos.

Pero sobre todo debemos unirnos porque en el fondo nuestras luchas son la misma. Luchamos para poder ser, para poder existir como queramos, por el derecho al propio cuerpo y por el derecho a la propia imagen. Luchamos por el derecho a poder ser diferentes.

 

Pol Galofre Molero (Barcelona, 1987) es técnico de sonido y cineasta especializado en cine documental y activista trans. Es uno de los coordinadores del proyecto Cultura Trans y dinamizadores del Espacio Trans. Junto con Miguel Missé ha editado el libro Políticas Trans – Una antología de textos desde los estudios trans Norteamericanos (EGALES, 2016). Realizó con Brigitte Vasallo el proyecto TransRaval en el marco de la exposición Translocaciones del Centro de Artes Santa Mónica y Idensitat, y con Bel Olid realizaron el proyecto Ésser Lliure por el festival Ingràvid. También ha dirigido el corto documental Feines per gent valenta, para el Ayuntamiento de Barcelona. Es docente en el Master Género y Comunicación de la UAB y colabora estrechamente con La Bonne, Centro de Cultura de Mujeres Francesca Bonnemaison.

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25 mil personas según la Guardia Urbana han participado este sábado en la Pride Parade que ha sido dedicada a las personas trans, el colectivo más vulnerable de las letras LGTBI. Este año la organización ha cambiado el recorrido partiendo de la Plaza de España hasta el Moll de la Fusta donde está situado el Village compuesto por un escenario y paradas de entidades principalmente LGTBI.

 

 

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La Plataforma Trans*forma la Salut ha presentado al Síndic de Greuges de Catalunya (el defensor del pueblo catalán) un documento Queja por Discriminación y Vulneración de Derechos Fundamentales, a través del cual denuncia la vulneración de derechos humanos que sufre el colectivo trans en los servicios de atención a la salud. Asimismo exige la desaparición del modelo actual de atención a la salud de las personas trans y presenta un nuevo modelo.

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NOTA DE PRENSA

La plataforma TRANS * FORMA LA SALUT, creada por el colectivo de personas trans y formada por 6 asociaciones catalanas y por activistas independientes (a la que se han adherido hasta el momento 22 entidades y más de 580 personas), ha exigido a la Generalidad en rueda de prensa esta mañana que “se cumpla la ley 11/2014 del 10 de octubre”, conocida como la ley anti LGTBIfòbia. Esta plataforma, la más importante de Cataluña, ha reclamado un nuevo modelo sanitario para el colectivo trans.

TRANS * FORMA LA SALUT representa la mayor alianza TRANS constituida hasta ahora en todo el territorio catalán. Nace con la intención de denunciar y exigir la desaparición del modelo actual de salud patologizando y dar paso a un nuevo modelo integral, respetuoso y sostenible de atención a la salud de las personas trans. Esta mañana, la Plataforma ha sido recibida por la presidenta del Parlamento Carme Forcadell y acto seguido se ha registrado una “Queja por discriminación y vulneración de los derechos fundamentales y propuesta de un nuevo modelo de atención a la salud de las personas trans”. Los y las portavoces de la plataforma han expuesto el documento presentado, que se muestra como un trabajo consensuado y abierto dentro del colectivo trans y que propone un modelo que significará un cambio de paradigma absoluto tanto en el modo de transitar como en la manera de ver, sentir y vivir la cuestión trans.

En la queja presentada, se pone de manifiesto que a pesar de las legislaciones específicas aprobadas por los diferentes países y comunidades (Declaración de Principios de Yogyakarta, ONU, 2007), incluida la ley catalana 11/2014 del 10 de octubre, que establece que ” las administraciones públicas de Catalunya, en las líneas de actuación relativas a la salud y el sistema sanitario, deben velar por que la política sanitaria sea respetuosa hacia las personas LGBTI y no trate directamente o indirectamente la condición de estas personas, especialmente transgéneros e intersexuales, como una patología “(artículo 16.3, apartado de Salud), según TRANS * FORMA LA SALUT” esto no se está cumpliendo “.

Actualmente en Catalunya la unidad de referencia en el sistema público de salud es la UIG (Unidad de Identidad de Género) del Hospital Clínico, que trabaja bajo un paradigma biomédico mediante el diagnóstico de disforia de género, es decir, presupone que las personas trans sufren algún tipo de patología. El acceso a la atención sanitaria, es decir a todos los servicios (endocrino, cirugías, otros) se condiciona a este diagnóstico: si la persona no “encaja” en los parámetros de este diagnóstico y en uno de los dos géneros estereotipados desde el binarismo hombre – mujer, no se facilita el acceso al circuito sanitario. Este modelo de “talla única” impide que las personas puedan definirse y progresar en su camino de vida con libertad. La dignidad y el libre desarrollo de la personalidad son derechos humanos recogidos en la constitución. Ningún médico debería poder decidir quién eres ni si “mereces” acceso a la cartera de servicios médicos. El acceso a estos servicios condiciona el día a día de la persona que tiene que vivir y socializar, y la expone a la discriminación. Es una cuestión vital.

Según abundantes testimonios recogidos de personas trans, en esta unidad las personas no se sienten escuchadas, se las tutela y se las fiscaliza. No se respetan las decisiones ni los tiempos de cada persona. Para acceder a los tratamientos médicos se ofrece un circuito completamente estandarizado que comienza con test y evaluaciones basados ​​en modelos rígidos y obsoletos sobre cómo deben ser las personas trans. Quienes superen estos test reciben tratamiento hormonal y terapia de grupo de forma obligatoria para poder acceder a las intervenciones quirúrgicas. En este punto, las listas de espera son opacas y están saturados (15 operaciones al año, que supone un tiempo de espera de hasta 25 años). Las personas que no superan los test porque no cumplen los estereotipos quedan excluidas del sistema sanitario.

Ester Pérez, de Chrysallis (Asociación de familias de menores trans), hizo hincapié en la falta de conocimientos del estamento médico en cuestiones de transexualidad, así como en la necesidad de sensibilizar también a los profesionales. “Como padres necesitamos acompañamiento, mucha información, una escucha activa y respeto a las decisiones familiares.” También ha destacado que “A nivel internacional se ha determinado que los menores tienen capacidad de decidir de acuerdo a su grado de madurez y se les reconoce también el derecho del libre desarrollo de la personalidad.” Por ello, “no se puede privar a los menores de determinadas necesidades como se está haciendo.”

Alex y Griselda, activistas de Jóvenes Trans, han reivindicado la pluralidad de la realidad de los jóvenes trans y las dificultades que se encuentran desde el momento en que las familias y los estamentos públicos les imponen recorridos médicos y vitales que no se ajustan a sus vivencias, condicionadolos en esta etapa de búsqueda de la propia identidad. Han hecho hincapié en que más allá de los casos particulares, se trata de denunciar la violencia estructural del sistema. Los jóvenes no se conformancon etiquetas cerradas y reivindican la libertad de explorar todas las opciones posibles dentro del universo trans.

En esta línea, la abogada Laia Serra expuso que la transexualidad es una diversidad de género más, y como tal, cuenta con diferentes resoluciones y declaraciones a tener en cuenta de las Naciones Unidas, del Consejo de Europa y del Parlamento Europeo . En el marco catalán la ley 11/2014 insta a no tratar la condición trans como una patología y que en la constitución española se prevé, a la luz de los tratados internacionales, la libre determinación del género. Por tanto, a estas alturas, no se está cumpliendo la legalidad en el trato del sistema sanitario hacia las personas trans, ya que las personas se tutelan, no se protegen, y se les niega la posibilidad de desarrollar su identidad libremente. Como ejemplo del cambio que se pretende a la larga, se cita el caso de la homosexualidad, que en los años 70 y 80 constaba aún en los manuales de trastornos psiquiátricos y que, gracias a la lucha social, ahora es tratada como una sexualidad más.

La activista independiente Laura Brustenga detalla la propuesta de nuevo modelo para la salud que Trans * forma la Salut ha presentado a los grupos parlamentarios: un modelo biopsicosocial inclusivo basado en dos modelos preexistentes, uno desarrollado en Canadá desde 2003 y lo que lleva a cabo la unidad Tráfico en Barcelona desde 2012, que exclusivamente a nivel ambulatorio, escucha, acompaña y facilita una atención individualizada a las personas trans. El nuevo modelo parte de que la transexualidad no es diagnosticable, sino una expresión más del género. La persona trans tiene derecho a decidir por sí misma cómo y en qué ritmo quiere transitar y merece un trato de respeto a su voluntad y de aceptación de sus particularidades, sin ser víctima de los prejuicios ni los estereotipos. La propuesta prevé que a partir de la unidad Tráfico de Barcelona haya un despliegue en todo el territorio catalán, con equipos multidisciplinares que a nivel ambulatorio acompañen las personas trans y su entorno afectivo en el tráfico tanto físico como psicológico, con apoyo psicoterapéutico si es requerido libremente por la persona y con asesoramiento y seguimiento médico, entre otras funciones. Se destaca que el modelo incluye que personas trans formen parte de los equipos de estas unidades asistenciales así como la implicación y supervisión directa de los colectivos trans en todo el proceso de implantación y desarrollo del nuevo modelo. Un modelo que apuesta por la formación de los profesionales. Un modelo inclusivo con todas las diversidades y etapas de la vida.
 
Cierra la presentación Nac Bremón, activista Asociación Trans * Generemo! , Que detalla las peticiones que se han presentado: la implantación del nuevo modelo a partir de Tráfico, que asumirá todas las competencias dentro del plazo de un año para que en un período posterior de 4 años se haga la implantación definitiva en toda Cataluña. Todo el proceso se hará contando con la participación de personas trans y sus colectivos junto con profesionales del Servicio Tráfico que asesorarán al Departamento de Salud. Se dotará de más recursos para equiparar las listas de espera de las intervenciones quirúrgicas en el resto del sistema público y se revisarán los casos de quejas sobre la atención recibida en el pasado.

“Nunca más actuaciones sanitarias, políticas, sociales y educativas para el colectivo trans sin contar con la voz de las personas trans.”

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