LGTBfobias visibles e invisibles

LGTBfobias visibles e invisibles

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Se supone, o al menos esto había parecido en algunos momentos, que el Estado español era uno de los países más avanzados en materia LGTB del contexto internacional. Y en muchos aspectos es un país avanzado: igualdad legal, visibilidad o capacidad de influencia del movimiento. Con todo, la realidad es dura y la LGTBfobia está todavía muy presente en la sociedad, aunque a veces sea poco visible. En Catalunya estamos debatiendo, y a punto de aprobar el próximo día 2 de octubre, una ley contra la LGTBfobia y por los derechos del colectivo, un gran avance que prenvendrá y combatirá la discriminación que aun padecen. Con todo, hay una parte de la población, personas LGTB incluidas, que en este tema cree que ya no hay nada por conseguir y que, una ley así, en realidad no sirve para nada, no aporta nada.

Quizás esto es así porque no hemos conseguido visibilizar las discriminaciones que todavía nos afectan y porque, respecto a otros países, hemos conseguido una considerable “calidad de vida”. Con todo, hay que repetir y remarcar que todavía existen muchos problemas de LGTBfobia y “armario” en las escuelas, en el trabajo o en determinados ambientes y esferas sociales. Y, sobre todo, todavía hay una LGTBfobia de raíz que nos tolera pero no nos acepta y no ve tan condenables según qué discriminaciones. Además de las agresiones físicas, que no se han producido en mayor medida porque las personas LGTB han usado el “armario” para evitarlas, hay toda una serie de posibles agresiones psicológicas como el bullying LGTBfóbico en trabajo y escuelas que tienen que ser abordadas o los estereotipos que todavía hay a los medios. Y esto entre otros muchos discriminaciones de “baja intensidad”, pero que mantienen el estigma.

Desgraciadamente la cara más dura y violenta de la LGTBfòbia ha vuelto a la actualidad informativa. Una reciente agresión física en Madrid y un asesinato en Gandia (Valencia) en los dos casos por presunta LGTBfobia. Son dos bofetadas que nos despiertan, que nos hacen dejar de pensar que estamos en el mejor país posible y que pone en evidencia que todavía existe discriminación hacia las personas LGTB, que tiene raíces profundas y que hace falta una legislación y políticas públicas que garantizan la igualdad de oportunidades y la no discriminación. Tenemos que prevenir la LGTBfobia asesina -la más visible, la más urgente- pero también las otras, tal vez más invisibles, pero que son la raíz de los ataques violentos de Gandia y Madrid. Hemos avanzado si, pero no lo suficiente. Y ahora en Catalunya damos un nuevo paso para la igualdad, una ley por los derechos del colectivo que a buen seguro será exportable y exportada a otros lugares del mundo y que harán madurar la libertad y visibilidad de nuestro colectivo.