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A las pocas horas del atentado contra la redacción de la revista, tod@s éramos Charlie; a las pocas hora de la masacre de París, tod@s éramos París; a las pocas horas del brutal asesinato de Orlando, tod@s somos… ah, no, perdón, tod@s no… en mi muro de Facebook solo mis amistades LGTBI son Orlando (y alguna honrosa excepción).

Y en los medios de comunicación se debate sobre terrorismo islámico, sobre el debate de limitar la tenencia de armas, sobre los errores del

FBI… pero yo sigo buscando ¿dónde está la condena a la LGTBIfobia?

Ni siquiera se menciona, al hablar de las largas colas para donar sangre, que en ese estado las personas LGTBI tienen prohibido ser donantes (bueno hoy sí… pobres, que se donen entre ell@s).

Me preocupa la violencia, me horroriza el terrorismo, pero también me duele, y me da miedo, el odio a nuestra comunidad. Y mucho más cuando ante hechos como el de ayer en Orlando la sociedad no denuncia y no es capaz de ponerse en nuestra piel. Hoy no tod@s somos Orlando.

En pocos días me tocará salir a la calle a denunciar esta LGTBIfobia que mata, a reivindicar la igualdad de derechos, a visibilizar mi orgullo de vivir honestamente quien soy… y esta vez tengo miedo.

Tengo miedo porque saldré con mi familia, con mi mujer y mis hijas. Y me da miedo que ese odio nos mate. Como ayer mató a más de 50 personas en Orlando. Y como todos los días mata a cientos de personas LGTBI en el mundo.

Pero saldré, a pesar del miedo. Saldré porque me toca. Porque el miedo no puede dejarme en casa. Porque me toca salir a la calle a luchar por tod@s. Porque quiero una sociedad mejor. Y me gustaría no estar sola en esa lucha.

Me gustaría que hoy tod@s hubiéramos sido Orlando.

 

Montse Mota forma parte de la Junta de Famílies LGTBI.

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Resumen de la entrega de los premios 17M que el Observatorio contra la Homofobia entrega cada año. Los galardonados son las concejalías de Barcelona y Ripollet por sus políticas LGTB, Joan Pujol por su labor de investigación en materia del colectivo LGTB, la entidad Comité 1º de Diciembre para la lucha contra el VIH-SIDA y a Gerardo Ariza por la lucha en la calle por el caso Juan Andrés Benítez. Al final del acto se hizo un homenaje a Kevin (Plutón) activista destacado LGTB y de la PAH que nos dejó hace unos días.

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La asociación de Familias LGTB ha celebrado el 15 aniversario en el Palau Robert de Barcelona. Con la presencia del consejero de sanidad, la directora General de Igualdad de la Generalitat y la concejala de políticas LGTBI del Ayuntamiento de Barcelona, la asociación de familias ha conmemorado los quince años de la primera reunión en la Casa Elizalde de Barcelona.

Que la diversidad familiar es un hecho lo sabemos, y no hay que gastar mucha energía en intentar demostrarlo. Lo que sí podemos hacer es intentar explicarla. Y para explicar la diversidad familiar a los niños y niñas, hay más de uno y más de dos cuentos desde hace muchos años.

Me parece recordar que lo primero que yo tuve en las manos fue el entrañable Martona vive con Erik y Martín de Susanne Bosche y Andreas Hansen y publicado en 1986 por el Instituto Lambda. De entonces hasta ahora ha aumentado muchísimo la bibliografía que recoge cuentos que permiten que los niños se sientan identificados con los personajes, porque viven y tienen un modelo familiar como el suyo. Uno de estos álbumes ilustrados es lo que nos muestra 83.521 modelos familiares diferentes!.

Se trata de familiares, de Mar Cerdà (Ed. Comanegra, 2014), que nos muestra de una manera muy sencilla y muy directa, que las combinaciones familiares son muchas, miles, pero ni así pretende ser exhaustivo. Y nos invita a que si no encontramos la nuestra, que creemos nuestros personajes y los peguemos en la última página. Porque en una familia, la diversidad tanto puede venir por el número de adultos en la familia, como por las generaciones que conviven juntas, por su sexo, o su orientación sexual, o por su identidad de género, o por el color de su piel, o su país de origen, o sus creencias … ¿Cómo puede variar la forma que las hijas y los hijos han llegado a esta familia: hijos e hijas biológicas, por adopción nacional o internacional, por reproducción asistida con inseminación o fertilización in vitro o ROPA (donación de los óvulos de la pareja no gestante), de acogida, por gestación subrrogada … Familias reconstituidas a partir de parejas anteriores que pueden ser heterosexuales u homosexuales …

Así pues, si hay 83.521 combinaciones familiares posibles, quien puede otorgarse la autoridad suficiente como para afirmar que uno de estos 83.521 tipos de familias es el bueno? El legítimo? El auténtico? ¿Por qué aún hoy cuesta tanto ver y aceptar la inmensa diversidad que incluye el concepto familia?

Esta gran diversidad familiar se ve cada vez más en las aulas de las escuelas de nuestro país, en la calle. Existe. Pero aún es poco visible en los medios de comunicación convencionales, los materiales educativos, en la publicidad … Es ausente especialmente en los documentos impresos que constantemente tenemos que llenar los centros educativos, a las consultas médicas, o los equipamientos de ocio. Por eso sigue siendo tan necesario dar voz y visibilizar las diferentes formas de conformar una familia, y así superar los juicios de valores que clasifican algunas familias como más “naturales”, “auténticas”, o “válidas”. Cuando además, en nuestro país, mucha de esta diversidad familiar que hemos recogido, es legal. Y digo mucha, que no toda, porque todavía tenemos que avanzar y mucho en el reconocimiento y protección de la diversidad familiar.

El día 15 de mayo se celebra el día internacional de las familias, y este año coincide con la conmemoración del 15 aniversario de una asociación de familias que ha luchado, y mucho, por el Reconocimiento y la dignidad de sus miembros adultos y niños. Se trata de la FLG, la Asociación de Familias LGTBI.

En el año 2001, fruto de una primera convocatoria y posterior encuentro de familias de dos madres y dos padres, nació la asociación de familias lesbianas y gais. Hace ya 15 años de aquel primer encuentro, y la FLG ha crecido en personas asociadas, en la atención y apoyo a las familias, en retos sociales y legales conseguidos, en criaturas y, como no podía ser de otra manera , ha crecido en diversidad familiar dentro de la propia diversidad. Por este motivo ha pasado de llamarse Asociación de Familias Lesbianas y Gais, a llamarse Asociación de Familias LGTBI.

Cuando en los inicios se hizo todo un proceso de reflexión conjunta para poner nombre a esta realidad familiar que pretendía luchar por los derechos de sus niños y niñas, se consensuó la necesidad de que en el nombre de la entidad se hiciera explícita cuál era la realidad de las familias que la conformaban: mujeres y hombres lesbianas y gais con hijas e hijos, o con ganas de tenerlos. A pesar de que la invisibilidad de las mujeres lesbianas ha sido y sigue siendo un hecho, casi en todas partes, esto no es así precisamente cuando hablamos de filiación. Tanto al inicio de la entidad en 2001, así como en la actualidad, la gran mayoría de familias de la FLG está formada por madres lesbianas. Eran de forma muy mayoritaria, familias formadas por dos madres, dos mujeres lesbianas, y por ello, con ganas de ser fieles a la realidad social existente, e incluso con ganas de avanzar en ella, la FLG posicionó en su nombre las lesbianas ante los gais. Con el tiempo, las familias gais al FLG han ido en aumento y, también ha llegado un momento este 2016, que se ha considerado necesario hacer visible en el nombre de la entidad a las familias trans, bisexuales e intersexuales. Sabedoras de las dificultades aún mayores para las personas TBI, que supone poder formar una familia.

La facilidad biológica de las mujeres a la maternidad es un hecho incontestable, pero también lo es la facilidad social a la hora por ejemplo, de acceder a la adopción. En el Estado español, una mujer sola, sin pareja masculina, puede optar a la maternidad gracias a la reproducción asistida desde el año 1988. Este cambio en la legislación abrió las puertas no sólo a las mujeres solas, sino evidentemente, a las parejas lesbianas. Lo mismo ha pasado con el acceso a la maternidad por adopción. Siempre que la que adoptara legalmente fuera una mujer sola, aunque de facto, compartiera proyecto e ilusiones con otra mujer, su pareja, la adopción era posible y socialmente aceptable, incluso antes de marzo de 2005.

Por lo tanto, la diversidad familiar en lo que respecta a la homomaternidad es factible, legal y frecuente desde hace ya casi 30 años en nuestro país. Situación totalmente diferente de lo que ha pasado y sigue pasando en países vecinos tan cercanos como Italia o Suiza, por poner sólo un par de ejemplos.

El acceso a la paternidad de los hombres que no tienen pareja femenina, no ha tenido socialmente ninguna facilidad. Todo lo contrario, ha sido estigmatizada, puesta en duda, menospreciada como debilidad y en general, nada protegida. Los padres gais han tenido que hacer un sobreesfuerzo para demostrar que podían ser tan buenos padres como cualquier otra familia. Además, el acceso a la paternidad ya sea en solitario o en pareja de hombres no ha sido ni sigue siendo fácil. Durante muchos años, sólo fue posible teniendo cuidado de los hijos de parejas heterosexuales anteriores. Posteriormente los hombres solos, pudieron acceder a la adopción en algunos países, antes de que fuera aprobada en nuestro la adopción conjunta por parejas homosexuales, el 31 de marzo de 2005. Y finalmente, la homopaternidad ha ido aumentando con los años, sobre todo gracias a la gestación subrogada en el extranjero, que ha facilitado a un sector de hombres gais con recursos económicos, el acceso a la paternidad.

Y esta es sólo una pequeñísima muestra de las más de 83.521 posibles familias que existen. Muestra que por otra parte, ha alcanzado reconocimiento legal en Catalunya con la ley 3/2005 ya citada, que posibilita la adopción de las criaturas por los dos miembros de la pareja, independientemente de si están casados ​​o no. Y por la ley española de julio del mismo 2005 que garantiza el matrimonio igualitario para las personas del mismo sexo. Además, Catalunya aprobó en noviembre de 2014, la primera ley para erradicar la homofobia. Esto quiere decir que, por ley, los derechos de las personas LGTBI, y las hijas e hijos de personas LGTBI, están reconocidos y protegidos. Ahora bien, queda camino por recorrer. Necesitamos la implementación de todos los artículos de la ley 11/2014 que deben garantizar, entre otros, la igualdad de oportunidades y la eliminación de todo tipo de discriminación en todo el sistema educativo formal y no formal, y en los materiales formativos. Asimismo, las administraciones públicas de Catalunya deben procurar que la documentación administrativa se adecue a las relaciones afectivas de las personas LGBTI y en la diversidad de familias existente.

Y si no es así, si se humilla, se rechaza o desprecia, se acosa y se agrede, y se incita, de forma intencionada, a la violencia contra las personas y familias por causa de la orientación sexual, la identidad o expresión de género; se está infringiendo la ley.

Sólo de esta manera podremos empezar a entrever una igualdad real y efectiva en las escuelas, en la calle y en los medios de comunicación. Mientras tanto, haremos una gran fiesta el día 29 de mayo y, con motivo del día internacional de las Familias, celebraremos que las familias LGTBI existimos, somos posibles y legales, y que seguimos luchando por la igualdad plena.

 

Elisabet Vendrell es licenciada en Biología i Profesora universitaria. Es miembro de la asociación de Famílies Lesbianes i Gais desde su inicio en 2001, entidad de la que fue presidenta desde 2005 hasta 2012; también presidió la FLG-Asociación de Familias LGTB de España desde 2009 hasta 2012.

Fue la primera Vicepresidenta del Consell Nacional de Lesbianes, Gais, Dones i Homes Transsexuals i Bisexuals de Catalunya; asimismo fue Coordinadora de la Red Estatal de Asociaciones de Familias LGTB de España;y Secretaria de la Federació de Famílies Plurals de Catalunya.

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Hoy 17 de mayo Día Internacional contra la homofobia, la lesbofobia, la transfobia y la bifobia hay que tener en cuenta todo lo que ha pasado en un año.
No se trata sólo de hablar de los países que prohíben amar una persona del mismo sexo o tener una identidad de género diferente sino de mirarnos el ombligo un poco. ¿Qué ha pasado en nuestro país?
Hace dos años aprobamos una ley pionera que queda por desarrollar. Hace poco, muy poco, pocos meses que apenas se ha empezado a poner manos a la obra. La voluntad política que ha habido para desarrollarla ha sido poca, ahora estamos expectantes a nuevos liderazgos.
Hace 3 años perdimos Juan Andrés Benítez y sus asesinos confesos ni siquiera serán apartados del cuerpo. Ya no se trata de demostrar los hechos sino que los han reconocido y un pacto de pasillo ha impedido el juicio que los libra de la cárcel y los mantiene a Mossos de Escuadra.
En todo este año han habido diferentes agresiones lgtbifobas, denuncias de bullying en menores LGTB, 113 denuncias. Pero también ha habido tarjetas sanitarias para los y las menores trans, municipios que están desarrollando planes para el colectivo y un nuevo impulso a la ley de garantía de los derechos lgtb y contra la lgtbifòbia.
Hace unos años mirábamos hacia el movimiento diciendo “Tu miedo es su fuerza” ahora miramos hacia la sociedad y les decimos “Vuestras fobias no nos dan miedo”. Otro 17 de mayo, otro año que hay que afrontar, esta vez con más fuerza, con menos miedo!

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Mireia Mata es Directora de Igualdad de la Generalitat de Catalunya. Bajo su responsabilidad queda del Área para la no discriminación de personas lesbianas, gais, bisexuales, transgéneras e intersexuales (LGBTI) y el desarrollo de la ley 11/2014 para garantizar los derechos de estas personas y para erradicar la homofobia, la bifobia y la transfobia.

Ha sido concejala en el ayuntamiento de Figueres, coordinadora de los Servicios Territoriales de Juventud, responsable de la Escuela de Administración Pública en Girona, Directora de los Servicios Territoriales de Gobernación y Administraciones Públicas en Girona.

Esta entrevista se grabó al principio de la legislatura y es una colaboración de La Independent, agencia de noticias con visión de género e idemTV.

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El pasado 27 de abril la consejera de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias, Dolors Bassa, presidió el primer Consejo Nacional LGTBI de la legislatura. Se presentó a asociaciones, sindicatos y partidos políticos que trabajan en el ámbito del colectivo las previsiones y acciones de las políticas LGTBI, uno de los 10 puntos estratégicos del Govern para esta legislatura. La Consejera mostró su compromiso para un rápido desarrollo de la Ley que garantiza los derechos de las lesbianas, gais, bisexuales, transgéneros e intersexuales y tiene como objetivo erradicar la LGTBfobia en nuestro país.

Entre las iniciativas más relevantes y numerosas están las relacionadas con ayuntamientos y diputaciones, y la firma de cuatro convenios, respectivamente, con el Síndic de Greuges, las universidades catalanas para el desarrollo de la ley, el Observatorio Contra Homofobia y un referido a la entrega de las tarjetas de salud. La formación de profesionales y la creación de un órgano asesor del Gobierno en estos temas constituirán también dos de los asuntos de mayor calado tratados en el Consejo. Las entidades presentaron sus demandas y prioridades en el desarrollo de la Ley y en las acciones políticas inmediatas.

Lo que TV3 decidió no mostrar en su documental sobre menores transexuales

Este domingo por la noche TV3 emitía un documental en su programa 30 minuts sobre menores transexuales. Y 48 horas después muchas personas aún no nos hemos recuperado del impacto. Mientras el twitter ardía de enahorabuenas y felicitaciones por este gran trabajo periodístico, otros nos preguntábamos como en 30 minutos se podían reproducir de forma tan contundente los principales discursos que venimos combatiendo desde hace una década en el activismo trans. Lástima que artículos como este no tendrán el dispositivo feroz de viralidad que tiene TV3. Sea como sea, aquí van algunos elementos para una reflexión crítica.

Unos buenos ingredientes

El documental nos ha servido los grandes hits de la representación mediática clásica de la transexualidad: personas trans entrañables, que pasan absolutamente desapercibidas socialmente (y que consiguen que los y las espectadoras se apalanquen ante la pantalla pensando “es que no lo parece para nada! “), madres que lloran por haber perdido un hijo o una hija (y padres que se contienen bastante bien las lágrimas), médicos que son grandes expertos en la materia y nos explican las causas de la transexualidad, y para terminar … el mejor de los mejores: unas imágenes del quirófano (nunca falla). Para acompañar el plato, una salsa de estereotipos de género: vestidos de princesa, manicuras, deportes, bigotes pintados, instrumentos musicales de los que se pueden golpear, como una buena batería…

Los movimientos trans llevan años cuestionando este tipo de documentales televisivos porque contribuyen a reificar un relato de la transexualidad hegemónico y sin fisuras. Existe toda una corriente de estudios trans que trabaja precisamente la representación mediática del hecho trans y el impacto que tienen según qué discursos en la auto-percepción de las personas trans. Sin ir más lejos, la socióloga trans marsellesa Karine Espineira nos visitará en Barcelona el próximo mes de junio para explicarnos su investigación sobre la representación trans en la televisión francesa. Estas propuestas teóricas explican cómo algunos mitos de la transexualidad que se viralizan a través de la televisión son elementos clave para entender cómo se construye (o destruye) la autoestima trans. La pieza de TV3 es un ejemplo perfecto. ¿Cómo pensáis que nos sentimos muchas personas trans cuando oimos cosas como que hacer la transición a la edad adulta es poco menos que una pesadilla, que la persona que éramos antes de transitar ha muerto, o que esto de ser trans es una etapa que se termina cuando ya eres invisible. ¿Pensais que es un discurso muy positivo? Una buena parte de la gente trans nunca será invisible…

La transexualidad no es una enfermedad …. pero casi.

Los contenidos del documental serían previsibles si no fuera porque desde el activismo trans llevamos muchos años cuestionando este modelo. Barcelona ha sido una ciudad pionera en Europa en la lucha por la despatologización de la transexualidad y la promoción de referentes trans que rompan con el discurso biomédico. Reivindicar que la transexualidad no es una enfermedad no es sólo un eslogan, no es una frase hecha. No basta con que nadie diga la palabra “enfermedad” durante 30 minutos. Lo que estamos diciendo es que es urgente superar el discurso médico de la transexualidad que lleva más de 50 años hablando por nosotros. El hecho trans no es ningún problema médico, es una experiencia, una trayectoria vital más que se enmarca en el sistema social que sólo acepta dos categorías “hombre” y “mujer”. Pero todo esto no cabía en 30 minutos…
El resultado es para muchos y muchas de nosotros ofensivo: en prime time en la televisión pública los médicos de las Unidades de Identidad de Género de varios hospitales explican qué es la transexualidad. Es igual si estos profesionales llevan años siendo fuertemente cuestionados por el movimiento trans por su práctica patologizante, sexista y tránsfoba, por su incapacidad de escuchar las demandas de las personas trans, por su negativa para reconocer nuestra experiencia sin evaluarnos. Estas personas que explicaban qué es eso de ser transexual firman aún hoy diagnósticos de trastornos de identidad de género, una vulneración gravísima de nuestros derechos. Por eso creo que este documental es una pequeña gran derrota, porque si sus realizadoras no entendieron que es absolutamente inaceptable hacer este relato es que aún nos queda mucho trabajo. De qué sirve que la ley catalana diga que la transexualidad no es una enfermedad si la televisión pública sigue entrevistando a los profesionales del Hospital Clínico para explicar el tema a la sociedad catalana.

Lo que TV3 decidió no mostrar en su documental

Durante el proceso de investigación sobre el tema una de las documentalistas me propuso que habláramos. Lo hicimos durante más de una hora por teléfono. Les expliqué mis posiciones sobre el tema ampliamente y me dijo que ya volveríamos a hablar. Al cabo de tres meses recibí un mail de agradecimiento diciéndome que ya estaban terminando el documental y que no me entrevistan porque ya tenían mucho material. Más tarde supe que efectivamente entrevistaron a varias personas, pero ninguna de éstas salió por la televisión el domingo por la noche. ¿Porque? De hecho lo que paso es que las realizadoras seleccionaron de entre todos los “testimonios” cuáles funcionarían mejor, cuáles había que destacar y cuáles no. Y escogieron a Goliat. En algún momento decidieron que era lo mejor para enseñarle a los espectadores. Escogieron los discursos que mejor encajaban con el discurso hegemónico de la transexualidad. Éste que algunos intentamos combatir. Pensaron que, para empezar, mejor hacer un discurso fácil con el objetivo de que la gente comprara la idea de la transexualidad infantil. Obviamente la mayoría de la gente la compró. ¿Quién se puede resistir a esta criatura de 6 años monísima diciendo que los médicos le miraron los genitales pero no el cerebro y por eso se equivocaron? ¿Quién puede negarse a estos médicos con batas blancas y con pasillos de hospital de fondo hablando de las causas de la transexualidad durante la gestación? Porque claro, la transexualidad es un tema tan complicado que mejor no liar a la gente. Como si la idea de ciencia ficción de pensar que se puede nacer con un cuerpo de un sexo y el cerebro del otro fuera fácil de entender. ¡Es absolutamente surrealista! Por eso entiendo la rabia de los Joves Trans de Barcelona que fueron entrevistados y plantearon discursos críticos cuando descubrían que ellos no estaban en la selección de menores transexuales televisables. Os aseguro que ser trans y tener 16 años no es nada obvio, por eso nos deberíamos sentir orgullosos de estos chicos y chicas que se atreven a cuestionar el discurso único de la transexualidad y se rebelan contra estas representaciones. Como mínimo, darles un minuto de treinta. Escogieron a Goliat cuando decidieron mostrarnos sólo una parte de los discursos sobre la diversidad de género en la infancia eliminando la experiencia de muchas otras familias que frente a las mismas experiencias decidieron no utilizar el paradigma de la transexualidad infantil para acompañar a sus hijos e hijas.

El minuto de gloria: la transexualidad está en el cerebro

Y por fin, en el número uno: “El sexo está en el cerebro”. Quien nos hace por primera vez la reflexión es el niño de 6 años que abre el documental. Ni más ni menos. Una idea imposible para una persona tan pequeña pero que ha aprendido a memorizar con relativa fluidez. Sin entrar en la perversidad de usar la ternura de estos niños para difundir discursos sexistas, yo tengo unas cuantas preguntas. Si el sexo está en el cerebro, estamos perdiendo el tiempo. ¿Qué hacemos trabajando la coeducación en la escuela? ¿Qué hacen las feministas luchando contra los estereotipos de género? ¿Qué hacen las instituciones públicas fomentando la igualdad de oportunidades? ¿Qué hacemos diciendo que hay que transformar los modelos de masculinidad y feminidad tradicionales? ¿Qué hacen estas familias que educan a sus hijos sin un género determinado? ¿La gente que leéis este artículo, de qué sexo tenéis el cerebro?
Escuchad, la gente trans no tenemos discordancias biológicas entre el cuerpo y el cerebro, sino formas de vivir el cuerpo y la identidad que no encajan con las que propone nuestra cultura. Por eso trabajamos para cambiarla. El rollo de que la gente tiene cerebro de hombre o de mujer (se ve que se ha de tener uno de los dos, y que no se pueden tener los dos a la vez) es una idea recurrente cuando se habla de transexualidad y se utiliza para que “la gente entienda lo que nos pasa”, pero de hecho, fuera de este contexto, es una idea profundamente sexista. Atrevámonos a abordar el porqué de los malestares de las personas trans desde una perspectiva social, reflexionemos sobre si estos malestares tienen que ver con alguna anomalía cerebral o con unos modelos sociales y culturales de masculinidad y feminidad, de cuerpos e identidades, que de hecho incomodan y generan malestares a mucha más gente que las personas trans. Los modelos de hombre y de mujer son extremadamente rígidos y limitados para cualquiera.

La batalla por la cultura trans

Lo que más me violenta es que todos estos contenidos hayan seducido a tantos y tantas espectadoras. Y es que es posible construir un relato amable y entrañable sobre el tema trans aunque tenga un trasfondo patologizando y sexista. Nos habrían venido tan bien estos 30 minutos de audiencia para explicar cosas transformadoras sobre el imaginario trans. En este sentido, reconozco que el programa estaba muy bien hecho, consigue que una forma de pensamiento absolutamente conservador parezca por momentos la más pura defensa de la dignidad trans. El problema es que esto no era un ejercicio de marketing sino televisión, que ve muchísima gente, que construye referentes, que crea imaginarios, que podría fomentar miradas críticas y decide no hacerlo porque “la gente no lo entenderá”. Estamos hartos de trabajos periodísticos sobre el tema trans que parten de infantilizar al espectador y a la vez nuestra experiencia, que no escuchan lo que la gente trans estamos diciendo. Estamos agotados de explicar que la buena intención no es una excusa para reproducir discursos esencialistas. No todo vale por la aceptación social. No si esto significa negar la pluralidad de la experiencia trans, esconder a la gente que nunca pasará desapercibida porque no son fácilmente asimilables, silenciar que muchas personas trans estamos planteando que la identidad de género es un constructo social, invisibilizar la propuesta política que hacen los activismos trans para la transformación social. Si la aceptación social quiere decir esto, no la queremos. Deja a buena parte de nuestra gente en la estacada y legitima unos modelos de masculinidad y feminidad que nos están matando. Y no pensamos callar ante este espectáculo pop de la transexualidad. Queremos conquistar el relato hegemónico de la transexualidad, y no dejaremos de trabajar hasta conseguirlo. Y tú, tú nos haces falta en esta lucha.

 

Miquel Missé (Barcelona, 1986). Sociólogo y activista trans. Ha participado en varios colectivos de lucha trans y ha sido un miembro activo de la Red Internacional por la Despatologización Trans como dinamizador de la campaña Stop Trans Pathologization. Ha editado conjuntamente con Gerard Coll-Planas/ El género desordenado: Críticas en torno a la patologización de la transexualidad (EGALES,2010) y recientemente Transexualidades, Otras miradas posibles (UOC, 2012). Actualmente es uno de los dinamizadores del Espacio Abierto Trans Intersex de Barcelona y del proyecte Cultura Trans.

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