EDITORIAL

Que el colectivo LGTB es diverso es una evidencia. Mujeres y hombres tenemos vivencias diferentes, personas de diferentes culturas, de clase social diferente… la normalización de ser L, G, T o B ¿es para todas y todos igual? Pues cada vez se hace más patente que no.

Muchas personas del colectivo viven encerradas en el armario cuando ya habían salido o, sin haber salido tienen dos puertas en el mismo armario. Personas migrantes sin papeles; personas mayores que entran en instituciones residenciales o de cuidado diario; personas con algún tipo de discapacidad, física, psíquica o sensorial… lo que se sale de dicha “normalidad” por el hecho de ser diferente en aspectos diversos como la sexualidad y el género o alguna otra circunstancia social o de diversidad funcional, no encuentran la misma aceptación social. Las personas trans también encuentran, si cabe, una llave más en esta cadena de discriminaciones hacia la normalidad de nuestras vidas.

Ser LGTB, para muchas personas, es sinónimo de ser Gay, que siempre ha sido sinónimo de alegre, festivo, jovial…. Y, quizás para ello, la normalización sólo se produce cuando se es hombre, joven, alegre, sin problemas económicos, de la etnia dominante… toda una serie de condicionantes sociales que nos llevan al éxito.

El ascensor social del sistema en que vivimos funciona con estos condicionantes y son los mismos a los que se nos deja acceder. Salir del armario aún es difícil para mucha gente, salir dos veces es la única posibilidad para una gran mayoría.

La LGTBfobia mata

Hace unos días , el 5 de junio, ha hecho un año del asesinato de Clément Méric. Un joven parisino de 18 años, gay, militante antifascista y estudiante de ciencias políticas que encontró la muerte en el ataque que sufrió por parte de un grupo de ultraderechistas, en la gare Saint-Lazare de París. Fue rodeado, reducido y golpeado hasta quedar inconsciente e ingresó en coma irreversible en el hospital, donde murió.

Clément es una víctima más de la LGTBfobia, pero no una cualquiera, lo atacaron con planificación y en una razzia de ataques contra sitios de ambiente, en un momento de avances y reivindicaciones de los derechos del colectivo.

No podemos olvidar las muertes, pero sobre todo las vidas de aquellas y aquellos que han sido objeto de ataque de la LGTBfobia. (sus) Nuestros derechos, (sus) nuestras vides.