EDITORIAL

Finalizamos las pequeñas vacaciones de primavera y entramos de lleno en la semana del amor. El día de Sant Jordi representa la expresión de amor pública entre las personas que se aman. Las calles de las nuestras ciudades y pueblos se llenaran de puestos de librerías, floristerías y entidades que ofrecerán comprar un libro o una rosa para la persona a quien amamos.

Era costumbre que la rosa era para las mujeres y el libro para los hombres pero esto ha ido cambiando y se regala ambas cosas o se hace de forma indiferente. Las personas LGTB rompemos, de forma evidente, esta identidad sexual del obsequio amoroso y aprovechamos el día, también para mostrarnos y ser visibles .

En las calles de muchas ciudades encontraremos paradas de las entidades LGTB que desde la militancia, desde la dedicación voluntaria y altruista tendrán libros que hablaran de visibilidad, de familias LGTB, de amor entre personas del mismo sexo, de identidad de género… tendrán rosas rojas, blancas, rosas y multicolores que nos ofrecerán mientras nos informan de sus actividades y de la necesidad de ser visibles y de luchar contra la LGTBfobia.

La entrega amorosa, un libro, una rosa, se convierte en un símbolo y, también, una necesidad de visibilidad para nuestro colectivo.