EDITORIAL

Los últimos años los avances y retrocesos en políticas LGTB en el mundo son muchos y contradictorios entre sí. Mientras hay países que han hecho, y siguen haciendo, pasos adelante en el reconocimiento de derechos de ciudadanía plena para el colectivo siguen habiendo muchos países que penalizan, persiguen, condenan las personas LGTB.

Según el último informe anual de la ILGA (International Gay & Lesbian Association) sobre la situación mundial del colectivo 76 estados siguen criminalizando el colectivo. Al mismo título del informe es ilustrativo de esta situación “Homofobia de Estado. Un estudio jurídico mundial sobre la criminalización, protección y reconocimiento del amor entre personas del mismo sexo “. Es evidente que, también, muchos otros estados han hecho reconocimientos importantes: Argentina, Brasil … pero en muchos todavía la LGTBfobia de estado es muy preocupante, se legalizan, y promocionan, actos criminales para combatir el amor entre personas del mismo sexo o con una identidad de género diferente a la normativa.

En este sentido, es importante conocer -el informe anual de ILG es un elemento imprescindible- estas situaciones pero también denunciarlas y combatirlas. En Catalunya el colectivo LGTB ha creado la Plataforma de Entidades LGTB de Catalunya, LGTBcat, para reivindicar de forma unitaria la ley de derechos de las personas LGTB y por la erradicación de la homofobia, la lesbofobia y la transfobia, una demanda histórica del colectivo. A nivel internacional otras iniciativas de denuncia de la LGTBfobia son lideradas por instituciones públicas, tenemos algún ejemplo reciente.

El ayuntamiento de Reykjavik ha roto el acuerdo de hermanamiento con el de Moscú. Esta rotura se produce en relación a la política de Rusia contra el colectivo LGTB. El acuerdo de ruptura del acuerdo se ha tomado desde el Ayuntamiento y en coordinación con la Oficina de Derechos Humanos y la fiscalía. Un claro compromiso institucional en la lucha contra la LGTBfobia a destacar.