Hace unos días se ha producido una noticia que tiene una importancia capital para el colectivo: se ha constituido en Girona el Consejo Municipal LGTB. Este consejo es un órgano asesor del Ayuntamiento y representativo del movimiento que lucha por los derechos del colectivo LGTB. Hasta ahora, estamos acostumbrados a que Barcelona concentre la mayor parte de las mejoras en en cuanto a derechos para las personas LGTB, pero este año ya hemos tenido dos buenas noticias que indican que el territorio va por muy buen camino. Que haya dos consejos municipales LGTB en Catalunya, y que sean dos ciudades referentes, es un elemento muy positivo para la normalización del colectivo que nos permitirá que nuestros adelantos arraiguen en la sociedad y sean más difíciles de revertir.

Hace unos meses Salt fue noticia por aprobar una normativa municipal de convivencia y civismo que penalizaba la LGTBfobia. Un paso que no se había dado ni en Barcelona. Por primera vez, el territorio se adelantaba a la capital y esto nos indica que estamos consolidando nuestro derechos. La tarea del movimiento es clave en este sentido, sin su presión y constancia no se podría entender estos avances. También es destacable que estos hechos se produzcan bajo gobiernos municipales de tendencia conservadora. Hasta ahora los avances sólo venían de manos de los gobiernos de izquierdas, y el hecho de que algunos de los partidos conservadores acepten e incluso impulsen medidas de reconocimiento del colectivo es índice de hasta qué punto hemos normalizado nuestra situación. Si bien se cierto que el hecho de que cuando los conservadores se posicionan a favor del colectivo LGTB, suelen quedarse divididos entre lo smás liberales y los más ultraderechistas. Un claro ejemplo es el que le ha pasado al primer ministro inglés David Cameron y como, de hecho, pasa también aquí con los adelantos legislativos que propone nuestro movimiento.

No se trata, pero, un balance triunfalista. Los casos que hemos citado representan, sólo, dos de las más de 900 poblaciones que tiene Catalunya. Todavía queda mucho trabajo por hacer. Y, nonos estamos de recordar que nos hace falta una ley específica por los derechos del colectivo y contra la LGTBfobia. Pero dejadnos que, también, remarquemos los signos que muestran que en muchos aspectos vamos por el buen camino. Y por eso constatamos que: el territorio se mueve!