Visibilidad, pandemia y delitos de odio

Visibilidad, pandemia y delitos de odio

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per Carme Porta

Los meses de confinamiento y pandemia, a pesar de las medidas de distancia y una falta evidente de socialización, la LGTBIfobia ha estado bien presente. De hecho, en las redes sociales y los medios propios los diferentes colectivos están denunciando el aumento de agresiones, pero, sobre todo, la marcha atrás en los derechos y el papel de freno que se hacen desde algunas instituciones y gobiernos conservadores.

Según la actualización del mapa de ILGA Mundo sobre las leyes de orientación sexual en el mundo, actualmente 11 países reconocen en su constitución la protección de las personas y colectivos LGTBI, 56 ofrecen una amplia protección legislativa y 7 una protección limitada. 55 países en el mundo no tienen ningún tipo de legislación mientras que 2 criminalizan de facto, 30 castigan las personas LGTBI con penas de hasta 8 años de prisión, 26 entre 10 años i cadena perpetua y 6 países castigan las personas LGTBI con la pena de muerte. Si bien ha habido algunos avances todavía no se ha avanzado totalmente y hay evidentes pasos atrás y discursos claramente LGTBIfobicos.

En los últimos meses encontramos muy presente el discurso homofóbico, pero también avances que quedan ocultos detrás de las agresiones. Por ejemplo, Claudia López, alcaldesa de Bogotá, la capital de Colombia, que está impulsando políticas de apoyo y reconocimiento a las personas LGTBI es, a menudo, objeto de ataques en las redes, pero este verano fue increpada y agredida verbalmente. Y no es el único caso, el gobierno de la ciudad de México ha aprobado el derecho de las y los menores trans al cambio de nombre -con la autorización del padre, la madre o quien legalmente tenga su tuteladas mientras los colectivos denunciaban que en los últimos 4 años se han asesinado 441 personas LGTBI, 117 de las cuales el último año. Son ejemplos de cómo avanzan los derechos, pero también la violencia LGTBIfoba sigue presente.

Durante la pandemia se han denunciado vulneración de derechos en todo el mundo y, de forma específica, contra la comunidad LGTBI. La violencia institucional y policial también ha estado presente. Mientras Trump quiere endurecer las leyes contra las personas LGTBI unos simpatizantes del presidente reclamaban el 7 de septiembre en Salem que “Hemos dicho que toda esta agenda LGBT nos ha hecho retroceder” incitando a la violencia y el asesinato de las personas LGTBI y de quien los apoyara -haciendo mención claramente los demócratas-; en Baltimore el mismo 12 de septiembre miembros del SWAT hicieron una redada en un bar gay y. En Argentina el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBTIQ + presentó un informe en el que denunciaba que el último semestre se cometieron 69 delitos contra la orientación sexual, la identidad y la expresión de género. Los discursos LGTBIfobicos y la discriminación van, de forma muy palpable, de la mano.

El 29 de agosto de 1867, Karl Ulrichs fue el primer homosexual autoproclamado que se pronunció públicamente por los derechos de los gays cuando pidió al Congreso de Juristas Alemanes una resolución que instaba la derogación de las leyes anti-homosexuales. Una demanda del siglo XIX que aún tiene un largo recorrido para hacerse efectiva.