Atender las violencias con una mirada amplia

Atender las violencias con una mirada amplia

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Por Carme Porta

Este ha sido el objetivo del proyecto europeo Look Wide, que ha desarrollado una investigación con el fin de integrar la perspectiva de género y de diversidad sexual en el abordaje de violencias machistas y de género.

El proyecto, que ha durado dos años, ha sido financiado por el Programa de Derechos, Igualdad y Ciudadanía de la Comisión Europea para abordar la necesidad de la perspectiva de la diversidad de género y sexual en el trabajo de los diferentes servicios de asesoramiento psicológico, legal y profesional de las violencias machistas. Propone un enfoque más amplio de la violencia y la no discriminación para garantizar plenamente los derechos de las personas LGBTI en situación de violencia, así como ampliar la pluralidad de casos de las mujeres en situación de violencia.

‘Look wide’ propone una revisión de las metodologías de abordaje que permitan conocer la prevalencia y las características de las diversas violencias machistas y de género que sufren las personas LGTBI, identificando y detectando los prejuicios existentes al hacer la atención y dar el apoyo en los diferentes servicios.

‘Look wide’ propone una revisión de las metodologías de abordaje que permitan conocer la prevalencia y las características de las diversas violencias machistas y de género que sufren las personas LGTBI, identificando y detectando los prejuicios existentes a la hora de hacer la atención y el apoyo en los diferentes servicios.

Según Miriam Solà, una de las investigadoras, “Claro que comparten la misma raíz, el sistema heteropatriarcal, aunque pueden tener expresiones diferenciadas. Pero hace falta una reflexión general previa sobre lo que implica ubicar las políticas LGTB y las políticas de género, compartir los recursos y responsabilidades y hacer una crítica profunda sobre lo que esto implica “.

Desde esta base el proyecto propone ampliar las violencias e ir más allá de la teorización, lo que implica un cambio real en el abordaje, por lo que se necesita compromiso político y recursos desde esta nueva perspectiva más amplia.

Otra de las investigadoras participantes, Nagore Garcia, piensa que la diferencia legislativa y de recursos de los diferentes países participantes “nos pone muchos retos, ha sido un proyecto complejo sobre todo en la reflexión conceptual de las violencias de género. La directiva europea sobre derechos de las víctimas nos da un marco europeo en el que ya se contempla la diversidad sexual y de género pero en realidad su implementación no ha sido tangible “.

Las entidades europeas participantes durante estos dos años han sido: Differenza Donna de Italia, disenso, de Alemania, Hatter Society de Hungría y KMOP de Grecia, bajo el liderazgo de la Fundación Surt.

La diferencia de marco legislativo y contexto social es evidente. Por poner un ejemplo, mientras  Catalunya y el Reino de España han avanzado legislativamente y socialmente, en Hungría se trabaja en un entorno no tan amable, incluso a veces hostil “tal y como apuntó Eszter Bálint de Hatter Society.

En cuanto al desarrollo y visión de los recursos, la situación también es bastante diferente. En Catalunya se cuenta con recursos en violencia machista, 109 Servicios de Atención e Información a las Mujeres y cerca de 70 Servicios de Atención Integral. Gabriel Nox indica que en Alemania “hay muchos servicios entre iguales, hemos intentado analizar cómo podemos ser un sistema de apoyo mejor para las personas LGTBI para que las personas que ofrecen atención sean miembros de la comunidad y se combine con el desarrollo profesional”.

El caso de Grecia, tal como afirmó Nancy Papathanasiou “es uno de los más problemáticos de Europa en cuanto al seguimiento de la salud mental y las personas LGTBI, lo que decimos puede parecer básico pero es importante”.

Por su parte, la italiana Sabrina Frasca explica que “los centros de acogida fundados en los años 90 se conformaron en base a la mirada feminista, con el peso de la crítica al patriarcado y, por tanto, la violencia contra las mujeres es un problema cultural y no individual. Para el movimiento feminista italiano no es fácil ampliar la mirada y acoger otros tipos de discriminaciones en sus centros de acogida “.

Esta jornada, que se llevó a cabo el pasado 3 de diciembre, quería ser un espacio de encuentro e intercambio para profesionales de servicios de atención, activistas, académicos y responsables de políticas públicas en el ámbito local e internacional.