por Carme Porta

Entrevistamos a Mónica Benicio que fue la pareja de Marielle Franco hasta el día de su asesinato. Marielle Franco, sociología, feminista, activista por los Derechos Humanos y comprometida con el movimiento afro y LGTBI fue la quinta concejala más votada de Río de Janeiro y la segunda mujer más votada en todo Brasil, asesinada el 14 de marzo de 2018. Hace poco más de un año que Mónica Benicio ha hecho suya la lucha para reclamar justicia por este asesinato.

Ha habido dos detenidos pero el asesinato de Marielle sigue impune, cuál es la respuesta de las autoridades?

El día antes de hacer un año del asesinato de Marielle los acusados ​​fueron entregados a la policía, pero aún no han ido a juicio. Estan en prisión a la espera de juicio. Hay un plazo para hacerlo e incluso podrían responder en libertad las acusaciones. El asesinato de Marielle es un crimen político, ella era una concejala democráticamente electa. Actualmente las investigaciones parecen ir más lentas que en la primera fase, es evidente que hay alguna persona muy poderosa detrás del asesinato de Marielle, además estos asesinatos suelen quedar impunes, normalmente no se encuentran los culpables. Mi esperanza es encontrar a los culpables, para mi no es un proyecto de venganza sino de justicia frente a la barbarie, quiero que sean condenados si efectivamente son culpables.

La vida y militancia de Marielle: mujer, lesbiana, negra y afavelada pero también su asesinato ¿explica lo que está pasando en Brasil?

La ejecución de Marielle fue, sobre todo, un mensaje. Desde el golpe de estado a Dilma Rousef en 2016 -un golpe de estado misógino- había resistencia de los movimientos democráticos en Brasil. Tras la muerte de Marielle, se puso en duda la política tradicional y su sujeto: hombres, blancos, machistas, heteronormativos… Marielle era la única concejala negra, afavelada, lesbiana y su presencia era una demostración contra el statu quo de la política tradicional de Brasil. El mensaje social después de su muerte ha sido más movimiento, más reivindicación. Marielle buscaba todo lo que la política no tenía.

¿Que ha cambiado en Brasil en el último año? ¿Como se está manifestando en Brasil la LGTBIfòbia y el racismo?

Ha habido un avance en la resistencia, Marielle ha pasado a ser un icono, su mensaje ha tocado a la gente. Con la cantidad de asesinatos de jóvenes negros que hay en Brasil pensaban que Marielle era otro cuerpo descartable pero se equivocaron en este cálculo. Se sienten representados y representadas por aquel cuerpo descartable: negra, lesbiana, afavelada… a partir de ahí la gente no se ha callado sino que les ha servido de inspiración, de fuerza, para constuir una sociedad más justa, más social.

El colectivo LGTBI y el colectivo afro ha avanzado y una muestra de ello la encontramos en las últimas elecciones donde tres mujeres negras, que eran asesoras de Marielle, han sido elegidas como diputadas e incluso una mujer trans de Sao Paulo . Esto significa que hay que seguir luchando y hacer saber que Brasil viola los derechos humanos, esta resistencia es importantísima desde un punto de vista democrático.

La victoria electoral de Bolsonaro fue un golpe importante a este proyecto democrático pero ha conseguido plantar cara, ¿crees que se podrán conseguir avances con Bolsonaro?

Me gusta tener una mirada optimista respecto a la elección de Bolsonaro, pienso que la izquierda se equivocó, infravaloró la fuerza de la derecha y lo que representaba. Aunque en la segunda vuelta hubo una cierta recuperación de votos no fue suficiente pero si se suman los votos nulos, votos en blanco, los de la oposición y los de Fernando Haddad, suman mayoría. En Río de Janeiro rompieron una placa de la calle que llevaba el nombre de Marielle, simbólica, y una de las personas que lo hizo ha sido también elegido diputado. Que Bolsonaro sea el poder en todos los ámbitos es fruto de una sociedad enferma que pensaba que la violencia sería la solución para los males de Brasil, visto que el personaje de Bolsonaro está marcado por sus declaraciones de odio, misóginas, racistas , LGTBIfòbiques, etc …

Vivimos una paradoja, tenemos el asesinato de Marielle y el mismo año la elección de Bolsonaro. Dejamos de ser un país del carnaval, de la alegría, de gente hospitalaria para poner sobre la mesa la necesidad de vertebrar una política de resistencia social visto que Bolsonaro representa la cobardía, no participó en ninguno de los debates políticos electorales, sólo una campaña basada en fake news corriente por las redes que los medios creyeron. Ahora hay un cierto arrepentimiento porque se ha visualizado que el proyecto de Bolsonaro es un proyecto violento y de regresión.

En este contexto ¿donde quedan los derechos LGTBI?

Lo que se ve en la práctica cotidiana es el incremento de la violencia, con un presidente que tiene un discurso LGTBIfòbico y machista. Se dan casos de violaciones correctivas a mujeres lesbianas; Brasil es el primer país en el mundo en transfeminicidios y con más muertes violentas de personas del colectivo LGTBI. Los agresores y los violentos se sienten legitimados con este presidente que los autoriza con su discurso, esto legitima e incrementa la violencia. Los índices de muerte son altos y los asesinatos muy crueles, llenos de odio, parece una realidad lejana hasta que tenemos cerca gente que la ha sufrido. La solidaridad es importante en este proceso.

La ministra de Mujer, Familia y Derechos humanos, Damaris Alves, tiene un discurso extremadamente lgtbifòbico y machista. El famoso discurso que los hombres deben vestir de azul y las mujeres de rosa y que estamos para procrear, explica la realidad y es del todo incoherente teniendo en cuenta que Brasil es el quinto país en el mundo en el asesinato de mujeres, especialmente negros , y el primero del mundo en el asesinato de personas trans. A nivel internacional es muy importante la presión de los gobiernos y organismos internacionales para frenar esta escalada de violencia y la regresión de nuestros derechos.