Por Carme Porta

Entre el 12 y 14 de abril, Kiev fue el escenario de la Segunda Conferencia Europea de Lesbianas (European Lesbian conferencia-EL * C) donde se profundizó en el abordaje de las políticas, las estrategias y la visibilidad.

No fueron unas jornadas tranquilas sino que fueron días entre la euforia, el miedo y la valentía. La euforia por los consensos y los pasos adelante, el miedo por las agresiones y las amenazas, así como la certeza de que la LGTBIfòbia todavía es una realidad muy presente en todo pero especialmente feroz, y en crecimiento, en muchos países de la mano de la ultraderecha.

Kika Fumero es feminista, profesora y activista por los derechos LGTBI. Fue una de las representantes del Estado español que participó y ha llevado a cabo un trabajo previo importante. Actualmente también es miembro de la junta directiva de EL * C. Hablamos con ella de los contenidos y la experiencia.

Era la primera vez que participabas?

Como Research Dykerector y como parte de la Junta Directiva (del Board Team), sí, era la primera vez que participaba. Sin embargo, fui a la primera edición de la European Lesbian * Conference en 2017 en Viena, junto con mi compañera Marta Fdez. Herraiz, al workshop que llevaba por título ‘Digital activism and data on lesbians’. En este workshop, presentamos los resultados de nuestro estudio que llevaba por título ‘Cómo somos las mujeres lesbianas’ y dio lugar a la publicación posterior de un libro titulado ‘Lesbianas, así somos’.

Cómo valoras la experiencia?

La experiencia fue alucinante, casi no tengo palabras para describirla. Cuando concluimos, todas teníamos una sola expresión que no parábamos de repetirnos unas a otras: ‘We did it!’ ( ‘Lo hemos hecho !!’). Tal como anuncié en facebook unos días después de aterrizar en España, somos un equipo alucinante, muy potente, lleno de #LesbianGenius.

Vuelvo a casa llena de emociones: la inmensa mayoría positivas y algunas contradictorias. Estoy ‘exhausted’ !! Inmensamente agradecida y orgullosa de mis compañeras: de su activismo y del enorme corazón que tienen. Impresionada de la valentía de las compañeras de Insight, la asociación que nos acogió y velar por nuestra seguridad en todo momento durante nuestra estancia en Kiev.

Por primera vez en muchísimos años, y por segunda vez en la vida, sentí el miedo en el cuerpo. Sentí cómo me temblaban literalmente las piernas. Tuvimos un aviso de bomba justo al final de la EL * C y tuvieron que evacuar el hotel en medio de nuestra reunión de cierre, mientras tomábamos nota de todos los aciertos, los logros y los puntos que teníamos que mejorar. Nos quedamos en shock y la primera media hora fue una experiencia que me llevo grabada en el cuerpo. Pero no por el miedo o por el susto en sí: lo que realmente aprendí y me llevo tatuado en la piel es la sororidad, el cuidado entre nosotros, el compañerismo, el sentimiento que en estas ocasiones todas somos una y juntas somos fuertes y somos hogar. Sí, este es el tatuaje que me llevo escrito en la piel de la experiencia en Kiev: nuestra fuerza conjunta es nuestro propio hogar, nuestro único liberación frente al patriarcado. Por supuesto, juntas cambiamos el mundo.

¿Cuáles son los temas tratados que destacarías como importantes en la jornada?

Los temas fueron muy diversos y variados: desde el activismo desde los márgenes y la disidencia, pasando por el tratamiento del lesbianismo en los medios de comunicación, la ‘lesbianización’ de las instituciones, las alianzas entre lesbianas con personas aliadas, las familias de lesbianas, el amor lésbico, el lesbianismo y la tercera edad, etc. Allí tuvimos la oportunidad de presentar también un estudio sobre las mujeres lesbianas en Europa y Asia Central, que llevamos a cabo durante los meses anteriores.

¿Sufrísteis acoso por parte de la ultraderecha, como afectó el desarrollo de la conferencia?

Sufrimos acoso por parte de la ultraderecha católica jueves por la tarde y viernes por la mañana. En la madrugada del miércoles al jueves despertamos con una serie de ventanas rotas en el hotel y con un mensaje que decía ‘sodomitas fuera’. Fue curioso cómo nos trataban de sodomitas cuando sabían perfectamente que la conferencia iba de lesbianas (y la palabra lesbiana existe en ucraniano). El jueves por la tarde se manifestaron en la misma puerta del hotel y lanzaron gases en el interior, hacia el mismo hall donde se encontraban algunas de nuestras compañeras acogiendo las participantes a medida que iban llegando. Hubo un total de 10 personas afectadas según las noticias locales al día siguiente, pero ninguna de las nuestras.

Toda la convivencia (3 días de conferencia, fiesta, comidas y alojamiento) tuvo lugar en el mismo hotel. Lo más difícil en un principio fue acostumbrarnos a convivir con un dispositivo policial que habían desplegado para velar por nuestra integridad física. Había policías en la entrada de cada una de las salas donde tenían lugar los diferentes talleres y en la sala de plenario, donde celebrábamos mesas redondas. Tuvimos que cancelar la concentración que teníamos prevista para el último día para que el movimiento organizado de ultraderecha del país nos había amenazado. Lo peor de todo es que se enteraron por una filtración por parte de la policía, ya que nadie excepto ellos y nosotros teníamos conocimiento de nuestro programa.

¿Qué medidas de protección debísteis tomar?

En cuanto a la seguridad, nos vimos obligadas el primer día crear un equipo de seguridad que iba informando al resto del equipo en todo momento de lo que iba sucediendo y cómo actuar. Estábamos comunicadas permanentemente y respondíamos sobre la marcha. La verdad es que fue increíble. Nuestra primera, primerísima prioridad eran nuestras participantes: que se sintieran protegidas y en un entorno seguro que les permitiera disfrutar de los paneles y los talleres con tranquilidad, y tuvieran el espacio que necesitaban para enriquecerse mutuamente y crear alianzas.

¿Cuáles son las estrategias políticas que se diseñaron?

En cuanto a las estrategias políticas, tres días no dieron para profundizar, pero sí para dar algunas pinceladas interesantes. Por ejemplo, todas estuvimos de acuerdo en que la visibilidad es fundamental para abrir camino y para que se reconozca nuestra realidad, ya que, efectivamente, lo que no se nombra o lo que no se ve, no existe. Se habló de la necesidad de crear acciones conjuntas a nivel internacional, ya que esta unión nos da entidad y fuerza, y el apoyo mutuo a nivel internacional en todo lo que pase en los diferentes países es fundamental. También debatir sobre estrategias de financiación, ya que son muy pocos los fondos que se destinan a proyectos para mujeres lesbianas * (incluyo a lesbianas, bisexuales, pansexual, trans y no binarias). Finalmente, se determinó lo que será el nombre de nuestra EL * C Network (una red europea y centroasiática de lesbianas) y presentamos nuestra estructura interna, que pretende alejarse de la jerarquización de poderes típica y pretende ser el más horizontal y democrática posible a la vez que funcional. Hemos sembrado semillas para seguir construyendo nuestra propia Herstory lésbica.

Por supuesto yo he vuelto cambiada, sorprendida, sintiéndome muy pequeña, pero a la vez mucho más fuerte que antes. He aterrizado en nuestro país siendo otra lesbiana activista diferente: no sé si más consciente, por supuesto sintiéndome mucho más humilde, mucho más enriquecida.

¿Cuáles son, a tu juicio, los éxitos de esta segunda edición de la EL * C?

La European Lesbian * Conference fue un éxito. Logramos congregar a más de 350 lesbianas de todo el mundo. Contamos incluso con la presencia de Monica Benicio, la viuda de Marielle Franco, mujer negra lesbiana y brasileña, favelada, feminista, diputada en el Parlamento. Marielle Franco fue brutalmente asesinada el 14 de abril de 2018 y, desde aquel fatídico día, su mujer, Monica Benicio, lucha para aclarar quién mandó a matar Marielle.

Cumplimos el programa hasta el final. El ambiente era de mucha emoción. Estábamos felices y exhaustas. Como no sabíamos cuando volveríamos a juntarnos todo el equipo, decidimos sacar fuerzas de flaquezas y reunirnos una vez más por las primeras conclusiones. Ocupamos un sala del 7º piso y media hora después irrumpieron para evacuar inmediatamente por aviso de bomba. Una vez fuera del hotel, nos repartieron paraguas grandes por si venían a apedrearnos. La verdad es que explicarlo resulta muy extraño, como si estuviera narrando una película de ciencia ficción, como si todo lo que relato no fuera real, no pudiera haberlo sido. Sin embargo, lo fue. Pero lo más grande de todo aquello fue la magia que se generó entre nosotras: sororidad, cuidado mutuo, vínculos,… Sin duda, hubiéramos preferido otra actividad menos compleja de ‘team building’, pero no sé si hubiera sido tan efectiva en un tiempo tan récord.