Hace unos días el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha avalado los Estados de la UE que prohíben donar sangre a las personas homosexuales, un aval que ampara la discriminación.

Parece que las personas del colectivo LGTB somos proclives a en las enfermedades de transmisión sexual, que sólo lo somos las personas LGTB y que el hecho que ser heterosexual ya es, en sí mismo, garantía de vacuna.

Se obvia, por ejemplo, el hecho de que la vacuna contra una enfermedad infecciosa grave como es el SIDA, lleva años de inversión de investigación científica sin resultados todavía. Se obvia, también, que en las relaciones heterosexuales el riesgo de transmisión de enfermedades de transmisión sexual, entre ellas también el virus del VIH, es un riesgo alto y que ha ido en aumento el sexo heterosexual sin protección. Se obvia lo que ayuda a ocultar la verdad y lo que da argumentos a la ignorancia.

Se recorta en medios sanitarios, no se garantizan controles sobre la sangre donada y se aumenta el estigma sobre el colectivo. La UE avala, con esta sentencia permisiva la discriminación y se mantiene la ineficacia en los controles sanitarios.

Una muy mala noticia a las puertas del 17 de mayo, día de lucha contra la LGTBfobia.