EDITORIAL

El 1 de marzo es el día por la discriminación cero, impulsado por ONUSIDA que ha emprendido una campaña que lleva por lema “Ábrete al mundo, extiende la mano”. Una campaña genérica que hacía énfasis en la lucha contra el SIDA “estigmatizar a los que viven con el VIH desincentiva las personas a hacerse la prueba y recibir la asistencia sanitaria y el tratamiento, que son vitales”.

Una campaña sencilla, positiva, de visibilidad que quería dar a conocer la pervivencia de las discriminaciones; pedir el compromiso para acabar con el estigma y denunciando todo tipo de discriminación: la falta de acceso a la educación de ellos mujeres, los 76 países que todavía criminalizan y penalizan la homosexualidad, el miedo de los hombres que tienen sexo con hombres a ir a los servicios de salud en algunos países, la clara brecha salarial que afecta a las mujeres, el maltrato que sufren las personas con discapacidad en la asistencia sanitaria … son algunos de los inputs que la campaña denuncia.

La campaña, de forma muy institucional, impulsa la sensibilización, el reconocimiento y el apoyo de las personas que sufren discriminación y lo ha querido hacer en forma de una mariposa transformadora, la que da paso a la diversidad.