Hace pocos días se filtró que se había enviado un correo interno en la empresa que gestiona el Metro de Madrid en el que se recomendaba incrementar la revisión de billetes a músicos, mendigos y gais. Una iniciativa que parecía inspirada a las leyes de Peligrosidad Social y de Vagos y Maleantes que reprimieron a colectivos considerados marginales durante el franquismo, entre ellos a las personas LGBT. Sea como fuere se trata de una situación que nos recuerda que los derechos que hemos conseguido son muy recientes, y que la LGTBfobia todavía está presente y adquiere formas cada vez más sutiles. A muestra de ejemplo, los defensores de un libro que afirmaba que la homosexualidad era una enfermedad que se podía curar, se aferraban al discurso de la libertad de expresión o la libertad de elección individual. Una total aberración del significado real de estos dos derechos.

Por suerte, el movimiento LGTB también está presente y tiene mucha fuerza, y cuenta con el apoyo de la mayoría de los medios de comunicación que se han hecho eco de esta situación claramente discriminatoria. COGAM, la entidad LGTB más importante en Madrid, convocó diferentes actos de protesta en el metro y fuera de él en contra de este correo interno LGBTfóbico.

De todo esto, sacamos dos conclusiones desde IDEMTV. Nos reafirmamos en que hacen falta leyes que protejan y consoliden nuestros derechos. No tenemos bastante con que cada vez que hay una discriminación el movimiento y los medios estén vigilantes, a pesar de que es absolutamente necesario. Tenemos que tener derechos y tenemos que poder reclamarlos vía legal, a las instituciones y tenemos que poder imponer sanciones a las personas LGTBfóbicas. Por otro lado, constatamos que todavía es necesaria mucha pedagogía social para erradicar la LGTBfobia de nuestra sociedad. Tenemos que trabajar para consolidar la aceptación social y los derechos que hemos conseguido para hacer que el riesgo de resurgimiento de la LGTBfobia sea cada vez más complicado.

El resultado final es satisfactorio: se ha cesado al responsable del mencionado correo electrónico. Y la conclusión clara: tenemos que seguir atentos y atentas, y tenemos que seguir trabajando.