Aunque la realidad internacional es muy diferente y encontramos retrocesos importantes, el panorama europeo sigue avanzando en los derechos LGTB.

En Roma, la città etterna, se aprobó una ordenanza municipal de uniones civiles que permitirá a todas las parejas, sin distinción de la orientación sexual, un reconocimiento similar al matrimonio en cuanto a derechos y deberes. En Italia hay una parálisis legislativa en el reconocimiento del matrimonio para las personas del mismo sexo y esto ha provocado que algunos ayuntamientos salgan adelante iniciativas como esta. Antes de que Roma fueron Bolonia y Nápoles aunque encontraron la oposición y prohibición del gobierno.

En Portugal, tras largas reivindicaciones, el Código del Trabajo ha recogido la inclusión de la no discriminación por razón de identidad de género, ha sido 10 años después de que el código recogiera la inclusión de la orientación sexual.

En Catalunya, las entidades agrupadas en la plataforma LGTBcat han hecho una valoración crítica de los 100 días de la entrada en vigor de la ley de los derechos de lesbianas, gays, transgéneros, bisexuales e intersexuales, y para erradicar la homofobia, la transfobia y la bifobia.

La plataforma ha exigido al gobierno la aplicación de las medidas que la ley contiene y una guía para los y las profesionales que han de aplicarla, así como que haga difusión, tal como se recoge en el texto.