EDITORIAL

El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, promulgó el pasado lunes 24 de febrero, una ley antihomosexual que prohíbe cualquier promoción y manifestación de la homosexualidad e insta a denunciar a las personas homosexuales.

Esta ley promulga la LGTBfobia de forma abierta y cubierta por una ley que atenta contra los derechos humanos fundamentales. Este hecho, así como la violencia social contra las personas LGTB que ya afectaba al país, ha hecho que la comunidad internacional se manifestara contraria y ha indignado a la comunidad LGTB.

Los derechos de las personas LGTB son derechos fundamentales, recogidos en la Carta de Derechos Humanos, y estan vulnerados por esta ley, que legaliza la delación y la violencia contra el colectivo. Museveni afirma bajo un nacionalismo exacerbado y histérico frente a occidente. Museveni vulnera también lo que recoge la Organización Mundial de la Salud cuando afirma que las personas homosexuales son personas enfermas.

Museveni quiere consolidar su poder a partir de los prejuicios sociales, y lo hace sobre el dolor de muchas personas. La violencia que sufre el colectivo LGTB en Uganda, así como la exclusión social, ponen ante los ojos del mundo la situación en que se encuentran millones de personas en todo el mundo. Hace pocos días era Rusia, ahora es Uganda, la violencia toma forma y encuentra apoyo institucional. Las leyes se hacen a medida de personas enfermas de odio que quieren excluir y matar aquellas personas que no han cometido ningún delito, con el único crimen de amar una persona de su mismo sexo o tener una identidad de género diferente .

Hoy lloramos por Uganda, por la buena gente de Uganda, por las personas LGTB de Uganda que ven pisoteados sus derechos y legalizada la causa de su sufrimiento.