En el caso de Brasil o de Colombia la justicia ha sido un elemento de avance de los derechos del colectivo LGTB puesto que han reconocido el matrimonio entre lesbianas o entre gays a partir de históricas sentencias judiciales en países donde los políticos no se han atrevido a enfrentarse a los grupos religiosos LGTBfóbicos. En el Estado español el Tribunal Constitucional consagraba el derecho al matrimonio para lesbianas y gays en una sentencia emitida el noviembre del año pasado. El tribunal constataba la aceptación social de la nueva ley como uno de los argumentos para no dar la razón a los que recurrían en contra del matrimonio igualitario. La justicia era, en el caso español, un estamento que reconocía los avances que se habían producido en la política y en la sociedad. En el caso de Australia e India, según se ha podido conocer a partir de informaciones aparecidas durante la semana pasada, el ámbito judicial se ha configurado como un elemento LGTBfóbico y de retroceso en los derechos del colectivo. En el caso de Australia su Tribunal Superior va anular, por inconstitucional, la ley que permitía el matrimonio igualitario en Canberra, la capital del pais. En el caso de la India, la semana pasada el Tribunal Supremo dictaminó el restablecimiento del artículo 377 del código penal que prohibía las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo.

Tal y como ya recordamos en la editorial Rusia, un reto para el movimiento LGTB el internacional es un reto de vida o muerte para el movimiento LGTB. Cuando más países reconozcan nuestros derechos, más consolidados estarán, cuántos más retrocesos sumemos más en peligro estarán. No nos podemos permitir ni un retroceso puesto que cualquier pérdida de derechos en cualquier parte del mundo nos afecta a todos y todas. El movimiento LGTB internacional, cuyo máximo exponente es la ILGA, tendría que repensar estrategias y actuar con contundencia con situaciones de este tipo pidiendo que la acción diplomática de los países más avanzados en materia LGTB incluyan en su política internacional este punto. Un derecho que parece consolidado puede retroceder en cualquier momento. Lo que ha pasado a Austràia e India es un aviso de loque puede pasar sino actuamos. No podemos permanecer quietos mientras en otras partes del mundo la LGTBfobia se impone.