El Relator Especial de Naciones Unidas sobre la Tortura, Juan Méndez, acaba de publicar su informe sobre la tortura y otros tratos crueles, inhumanos o castigos degradantes. En el mismo se contiene una declaración condenando el tratamiento sin consentimiento de la profesión médica de la intersexualidad.

Ya en el año 2011 un informe de NNUU examinó las leyes y prácticas discriminatorias y actos de violencia contra las personas por motivos de orientación sexual e identidad de género en los centros de atención de la salud. Observó, que se ponía de manifiesto, un patrón de violaciones de derechos humanos que exigía una respuesta. Con la aprobación en junio de 2011 de la Resolución 17/19, el Consejo de Derechos Humanos expresó formalmente su “grave preocupación” con respecto a la violencia y la discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género.

El Relator Especial de Naciones Unidas sobre la Tortura, Juan Méndez, acaba de publicar su informe sobre la tortura y otros tratos crueles, inhumanos o castigos degradantes. En el mismo se contiene una declaración condenando el tratamiento sin consentimiento de la profesión médica de la intersexualidad.

Ya en el año 2011 un informe de NNUU examinó las leyes y prácticas discriminatorias y actos de violencia contra las personas por motivos de orientación sexual e identidad de género en los centros de atención de la salud. Observó, que se ponía de manifiesto, un patrón de violaciones de derechos humanos que exigía una respuesta. Con la aprobación en junio de 2011 de la Resolución 17/19, el Consejo de Derechos Humanos expresó formalmente su “grave preocupación” con respecto a la violencia y la discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género.

La intersexualidad se da en personas que tienen los genitales externos de forma ambigua y su gran problema social de identidad se produce desde el nacimiento, dado que se les atribuye uno de los sexos. Un cambio quirúrgico de los genitales “arregla” el tema de asignación sexual pero puede provocar conflictos internos y psicológicos en el futuro. Es en este sentido, que el relator especial observa la necesidad de “priorizar el consentimiento informado como un elemento crítico de un asesoramiento voluntario, las pruebas y el tratamiento continuo” dado que el objetivo es corregir el sexo ambiguo para “normalizar” su vida “anormal”.

El artículo 17 de los Principios de Yogyakarta recoge que “Todas las personas tienen el derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental, sin discriminación por motivos de orientación sexual o identidad de género. La salud sexual y reproductiva es un aspecto fundamental de este derecho” recogiendo en su apartado E, que los estados “Deben garantizar que todas las personas estén informadas y su autonomía sea promovida a fin de que puedan tomar sus propias decisiones relacionadas con el tratamiento y la atención médica sobre la base de un consentimiento genuinamente informado, sin discriminación por motivos de orientación sexual o identidad de género“. En el artículo 18 también se desarrolla la necesidad de actuar contra los abusos médicos y la no obligación de someterse a tratamientos “Con independencia de cualquier clasificación que afirme lo contrario, la orientación sexual y la identidad de género de una persona no constituyen, en sí mismas, trastornos de la salud y no deben ser sometidas a tratamiento o atención médicas, ni deben ser suprimidas

Júlia Ojuel, doctora de la Xarxa de Dones Metgeses, declaró a IDEMTV:

No existen argumentos médicos para la mayoría de intervenciones en personas que han nacido con genitales intersexuales. No estamos ante una enfermedad que deba curar con cirugía. Una cirugía, además de que no asegura una funcionalidad en términos de placer. Quien determina la normalidad del genitales? cuando un pene es demasiado pequeño, unos labios demasiado grandes? quien dice que para ser considerada mujer, una persona debe ser ‘penetrable’? Y sobre todo quien dice que esto se debe hacer lo más pronto posible? No es ninguna urgencia médica, fuera de los pocos casos en que puede haber problemas con el sistema urinario. Es cada persona, en el ejercicio de su libertad que determine más adelante si se quiere someter o no a intervenciones

El informe del Relator Especial de Naciones Unidas sobre la Tortura ha significado un espacio de denuncia y visibilidad de la discriminación a que se somete a las personas intersexuales. El intersexualidad no es casi nunca, un tema médico sino social, la aceptación de rasgos genitales biológicos naturales es un reto social en el reconocimiento de la diversidad no un problema quirúrgico y más cuando, de forma continuada, se vulneran los derechos humanos más elementales.