Las posiciones intransigentes y las ideologías de extrema derecha han encontrado en la crisis una manera de crecer y alimentar la cultura del odio. La profunda crisis económica y la marcha atrás de los derechos sociales están dando fuerza a organizaciones violentas neonazis. En Grecia encontramos un claro ejemplo, con la pujanza de la extrema derecha y su irrupción en el Parlamento las agresiones a los colectivos y personas que consideran diferentes y activistas de Derechos Humanos.

En el caso del colectivo LGTB las agresiones han sido múltiples y ampliamente denunciadas. Desde OLKE (el colectivo LGTB) han denunciado y se ha pedido la solidaridad internacional. Su Presidenta, Konstantina Kosmidou, dirigió una carta al movimiento LGTB europeo en la que expresaba: “Nuestra sociedad nunca ha sido más homófoba que hoy en día. Y no me estoy refiriendo a toda la sociedad griega, que en su mayoría condena estos eventos, sino los pocos que debido a la crisis económica están tratando de no hacerse responsables de la difícil situación del país y vuelcan las causas en las personas inmigrantes en general todos aquellos que les parecen diferentes, y por supuesto las personas LGTBI, especialmente aquellas que son más visibles

El Gobierno Griego ante las diferentes agresiones aprobó un decreto el 12 de diciembre de 2012, en el que establece las unidades especializadas de crímenes de odio para hacer frente a la violencia en las direcciones generales de Policía de Ática y Salónica y oficinas pertinentes dentro de las comisarías de policía con la misión de prevenir e investigar estos crímenes.

Según denuncia ILGA Europa, el colectivo LGTB, a pesar de ser uno de los más agredidos, queda al margen de la protección prevista en este decreto, dado que el artículo 1 del mismo recoge que estas agencias sólo se encargarán de “delitos cometidos en contra de personas o grupos de personas exclusivamente y únicamente en razón de su origen racial o étnico o su religión

Diferentes asociaciones de Derechos Humanos han denunciado la situación, dado que el colectivo LGTB ante las agresiones no está denunciando por miedo ya que además temen insultos adicionales por parte de agentes de policía. Human Rights Watch dirigió una carta al ministro griego de Orden Público en la que explicita la preocupación “por las denuncias de amenazas y ataques contra lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero en Grecia.” Y inste a que las unidades de policía “tengan un mandato claro para identificar e investigar los delitos cometidos contra personas por razón de su orientación sexual real o percibida y la identidad de género