El Papa, Benedicto XVI, ha vuelto a repudiar, en su mensaje de Navidad a los funcionarios del Vaticano del pasado 21 de diciembre, los matrimonios entre personas del mismo sexo. La creciente extensión de este derecho confirmada al Estado español, inminente en Uruguay y anunciada a los EE.UU. y en Francia está consiguiendo redoblar la LGTBfobia del Vaticano que no pierde la ocasión para atacar un símbolo del avance de los derechos LGTB, el matrimonio entre personas de los mismo sexo. El matrimonio entre gays o entre lesbianas está en las agendas políticas de cada vez más países tanto en el continente europeo como en el americano y parece que esto no es del gusto de la jerarquía católica ni española ni vaticana. El Papa considera que se están atacando los fundamentos de la familia por cambiar el que afirma que es su “verdadera” estructura y que se producirán efectos negativos en los niños. En la misma Italia, el activista LGTB, Franco Grillini, calificó las palabras de Benet XVI de grande “tontería” y resaltó que allá dónde es legal el matrimonio entre personas del mismo sexo, no se ha producido ninguno de los presuntos efectos negativos que describe el líder religioso católico.

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