Juan Sebastián Meyer, vicepresidente de Stop Sida, se muestra crítico con los recortes, y señala que no se pueden retirar más fondos porque el del VIH-SIDA es una cuestión de salud pública. Aunque destaca la mejora en la aceptación de los seropositivos en los últimos 30 años, mantiene que puede mejorarse en el seno del colectivo LGTB.