Ayer Tammy Baldwin fue elegida como senadora en Estados Unidos. Este hecho no sería destacable si no fuera la primera senadora abiertamente lesbiana elegida en la cámara de representantes. Baldwin se presentaba por el Estado de Wisconsin y en su programa destacaba su lucha decidida por el bienestar y mejora de la vida de las familias, especialmente las de clase media, así como las propuestas sociales, especialmente en la sanidad pública su universalización , así como la lucha contra todo tipo de discriminación.

Ya en 1998 fue la primera mujer elegida para Wisconsin en el Congreso de Estados Unidos y la primera legisladora abiertamente homosexual. En su trayectoria política ha destacado su posición para una financiación adecuada de la salud de los veteranos, salud mental, educación y programas de capacitación laboral. Apoyó la reforma de préstamos estudiantiles para financiar la universidad para hacerla más accesible y asequible a los jóvenes de clase trabajadora. Sin embargo se opuso a la costosa guerra en Irak y denunció los costes económicos y sociales de la guerra de Afganistán. Es la impulsora de una disposición incluida en la Ley de Asistencia Asequible, que permite a los jóvenes a permanecer en el seguro de sus padres hasta los 26 años, lo que ha ayudado a asegurar que 2,5 millones de jóvenes en todo el país.

Así la trayectoria de esta mujer de 50 años ha estado llena de propuestas valientes y una actitud clara, sin ocultar nunca su orientación sexual. Pero vivir fuera del armario no es habitual para muchas de las mujeres y hombres que hacen política desde las instituciones y organizaciones políticas.

Durante los años 80 del siglo XX el movimiento LGTB impulsó, en los países de influencia anglosajona, el outing como forma de lucha y reivindicación en aquellas personas públicas que escondían su sexualidad y que tenían actitudes y impulsaban propuestas anti-LGTB o, incluso, de carácter homófobo. Esta práctica fue el impulso para muchas personas para salir del armario y dejar de ocultar su sexualidad.

Actualmente, de forma visible cada vez hay más políticos, y políticas, abiertamente gays y lesbianas, también empiezan a mostrarse y tener espacio algunos y algunas transexuales, pero aún así no es un camino fácil ni una opción generalizada. Muchos y muchas aún siguen escondiendo su orientación sexual por miedo a perder base electoral.

En España se visualizan despacio personas que dan la cara por el colectivo y muestran públicamente su orientación sexual, podríamos destacar algunos nombres: Pedro Zerolo, Carla Antonelli, Ángeles Álvarez y Jerónimo Saavedra en Madrid; Isabel Castelló aen el País Valencià; Miquel Iceta, Roberto Labandera, Toni Comín y Carme Porta en Catalunya; José María Mendiluce i Aitor Urresti en Euzkadi … son algunos nombres, pero serán necesarios muchos más para seguir avanzando hacia una igualdad real del colectivo LGTB y nivelar el Estado español con otros países que tienen en primera línea política mujeres, y hombres, abiertamente lesbianas y gays, como Jóhanna Sigurðardóttir, primera Ministra de Islandia, o como Tammy Baldwin, senadora demócrata por Wisconsin.