Aunque los obispos llevan más de un año trabajando en este documento, que fue aprobado en Asamblea Plenaria el pasado mes de abril, fue ayer, coincidiendo con la deliberación en el Constitucional sobre la ley del matrimonio homosexual, cuando han presentado oficiamemente un texto llamado a convertirse en guía moral en materia de familia y matrimonio.

Los obispos reiteran que el matrimonio entre personas del mismo sexo es un ataque al bien común y piden a los políticos que actúen de acuerdo con su conciencia, más allá de cualquier disciplina de partido. Advierten que nadie puede refrendar con su voto leyes que dañan gravemente las estructuras de la sociedad y hacen un llamamiento a los ciudadanos para que muestren su disconformidad, asegurando que es un derecho y un deber de los ciudadanos intentar la modificación de la ley.

“No es una cuestión de manías del clero sobre el sexo”

Preguntado sobre la disposición del Gobierno a modificar la ley, el portavoz de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino, ha señalado que “esperamos de los gobernantes una política más justa, que se decidan a romper clichés, esperamos políticos que comprendan la trascendencia del amor conyugal, el matrimonio y la familia. La Iglesia pide que se atienda esta cuestión y que se haga con justicia. No se trata de un asunto marginal, ni de una manía del clero con el sexo, ni de que se pretenda amargar la vida a nadie, es una cuestión de que las relaciones sociales vayan bien”. Martínez Camino también ha recordado que “la desaparición como tal del matrimonio en España, en tanto que unión indisoluble de hombre y mujer” se logró gracias a 14 votos de diferencia, pese al pronunciamiento en contra del Senado y varias altas instituciones del estado, mientras que para tramitar otras cuestiones “menos importantes” se exigen cambios constitucionales o mayorías de dos tercios”. “Es algo llamativo y hay que reflexionar sobre lo que ha pasado en España en estos últimos años”.

El documento arremete con dureza contra la ideología de género, reclama una nueva formulación del lenguaje que reconozca que hombres y mujeres no son iguales y promueve una nueva atención pastoral dirigida a los homosexuales, que incluya la colaboración de las ciencias psicológicas y médicas para abordar esta inclinación.

El texto de los obispos también señala que sin dirigirse a la fecundidad, la relación conyugal no puede ser considerada ni siquiera como una manifestación de amor y piden al gobierno que fomente políticas de natalidad para combatir la crisis económica, además de considerar el matrimonio y la familia como bienes que exigen una adecuada “promoción social”.

Fuente: Cadena Ser